ENFERMOS

 


Citas de la Sagrada Escritura

 

Habiendo convocado a los doce, comenzo a enviarlos de dos en dos [...]. De esta suerte salieron a predicar [...], y lanzaban muchos demonios, y ungian a muchos enfermos con oleo y los sanaban. Mc 6, 7-13.

 

¿Esta enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbiteros de la Iglesia y oren por el, ungiendole con el oleo en el nombre del Serhor, y la oracion de la fe salvara al enfermo, y el Señor le aliviara, y si se halla con pecados se le perdonaran. Sant 5, 14-15.

 

Nuestro Señor, a la vez que cura al paralitico de Cafarnaum, le perdona los pecados: Mt 9, 1-6; Mc2, 5-11; Lc5, 17-25.

 

Nuestro Señor cura al enfermo de la piscina probatica, paralitico hacia ya treinta y ocho anos, y le dice: Vete y no peques mas, para que no te suceda algo peor: Jn 5, 5-14.

 

El ciego de nacimiento habla nacido asi unicamente para que las obras de Dios fueran manifestadas en el: Jn 9, 2-3.

 

Valor redentor del dolor: 2 Cor

 

Misterio del dolor: Job 42, 1-6.

 

Jesus paso haciendo el bien en medio de los enfermos: l~ech 10, 38.

 

Coger la Cruz y seguir a Cristo: Lc 9, 23.

 

El sufrimiento de aqui abajo no tiene proporcion con la gloria del cielo: 2 Cor 4, 17.

 

En el <<mundo nuevo>> no habra ya dolor, ni pena: Apoc 7, 17; 21, 4.

 


SELECCION DE TEXTOS

 

Presencia del dolor y de la enfermedad en el mundo

 

1894 Cinco son las causas de las enfermedades que afligen a los hombres: la de aumentar sus meritos, como acontecio con Job y los martires; la de conservar su humildad, de lo que es ejemplo San Pablo combatido por Satanas (2 Cor 12); que conozcamos nuestros pecados y nos enmendemos, como sucedio a Maria hermana de Moises (Num 12) y al paralitico de Cafarnaun (Mc 2, I ss.); para mayor gloria de Dios. como ocurrio con el ciego de nacimiento (Jn 9) y con Lazaro (Jn 11); y la que es un principio de condenacion, como ocurrio con Herodes (Hech 12) y con Antioco (2 Rey 9) (SAN BEDA, en Catena Aurea, vol. IV, p. 55).

 

1895 Vosotros teneis que desarrollar una tarea altisima, esteis llamados a completar en vuestra carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia (cfr. Col 1, 24). Con vuestro dolor podeis afianzar a las almas vacilantes, volver a llamar al camino recto a las descarriadas, devolver serenidad y confianza a las dudosas y angustiadas. Vuestros sufrimientos, si son aceptados y ofrecidos generosamente en union de los del Crucificado, pueden dar una aportacion de primer orden en la lucha por la victoria del bien sobre las fuerzas del mal, que de tantos modos insidian a la humanidad contemporanea.En vosotros, Cristo prolonga su pasion redentora. ¡Con El, si quereis, podeis salvar el mundo! (JUAN PABIO 11, TUrin, 13-lV-1980).

 

Evitar el excesivo cuidado de la salud corporal

 

1896 Si el demonio nos comienza a amedrentar con que nos faltara la salud, nunca haremos nada (SANTA TERESA, Camino de perfeccion, 10, 6).

 

1897 Mientras estamos enfermos, podemos ser cargantes: no me atienden bien, nadie se preocupa de mi, no me cuidan como merezco, ninguno me comprende... El diablo, que anda siempre al acecho, ataca por cualquier flanco; y en la enfermedad, su tactica consiste en fomentar una especie de psicosis, que aparte de Dios, que amargue el ambiente, o que destruya ese tesoro de meritos que, para bien de todas las almas, se alcanza cuando se lleva con optimismo sobrenatural—¡cuando se ama!—el dolor. Por lo tanto, si es voluntad de Dios que nos alcance el zarpazo de la afliccion, tomadlo como sehal de que nos considera maduros para asociarnos mas estrechamente a su Cruz redentora (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios, 124).

 

1898 El demonio ayuda mucho a hacerles inhabiles, cuando ve un poco de temor. No quiere el mas para hacernos entender que todo nos ha de matar y quitar la salud; hasta tener lagrimas nos hace temer de cegar. He pasado por esto, y por eso lo se; y no se yo que mejor vista ni salud podemos desear que perderla por tal causa. Como soy tan enferma, hasta que me determine en no hacer caso del cuerpo ni de la salud, siempre estuve atada sin valer nada, y ahora hago bien poco. Mas como quiso Dios entendiese este ardid del demonio, y como me ponla delante el perder la salud, decia yo: Poco va en que me muera. Si el descanso: No he menester descanso, sino cruz. Asi otras cosas. Vi claro que en muy muchas, aunque yo de hecho soy harto enferma, que era tentacion del demonio, o flojedad mia; que despues que no estoy tan mirada y regalada, tengo mucha mas salud (SANTA TERESA, Vida, 13, 4).

 

Enfermos y mortificacion

 

1899 Dime amigo,—Pregunto el Amado—¿tendras paciencia si te doblo tus dolencias? Si—respondio el Amigo—, con tal que dobles mis amores. (R. LLULL Libro del Amigo y del Amado, 8).

 

1900 Sufres... y no querrias quejarte.—No importa que te quejes —es la reaccion natural de la pobre carne nuestra—, mientras tu voluntad quiere en ti, ahora y siempre, lo que quiera Dios (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 718).

 

1901 Si la salud poco firme u otras causas no permiten a alguno mayores austeridades corporales, no por ello le dispensan jamas de la vigilancia y de la mortificacion interior (Pio Xll, Sacra virginitas, 25-111-1954, n. 24).

 

Una enfermedad puede servir para una mayor purificacion y un

mayor acercamiento a Dios

 

1902 En ocasiones una enfermedad hace entrar en el buen camino a quien era malvado cuando sano. Igualmente puede ocurrir a proposito de otra desgracia cualquiera: La tribulacion hara comprender (Is 28, 19) (SANTO ToMAs, Sobre el doble precepto de la caridad, I.c., p. 223).

 

1903 El mismo Apostol dice tambien que cuando estaba delicado era cuando se sentia fuerte, pues la fortaleza de Dios se manifiesta francamente en nuestra debilidad. Sed animosa en medio de las aflicciones de vuestra casa. Estas largas enfermedades son buena escuela de caridad para los que asisten a ella, y de amorosa conformidad para los pacientes; los unos estan al pie de la cruz con nuestra Señora y San Juan, cuya piedad imitan; los otros estan en la cruz con el Salvador, cuya pasion comparten (SAN FRANCISCO DE SALES, Epistolario, fragm. 8,1. c., p. 71).

 

1904 El Señor no había venido solamente a curar los cuerpos, sino tambien a guiar a las almas por el camino de la verdadera sabiduria; asi como ya no prohibia comer antes de lavarse las manos, asi enseña aqui que conviene temer solo la lepra del alma (que es el pecado), porque la lepra del cuerpo no sirve de impedimento a la practica de la virtud (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. sobre S. Mateo, 26).

 

1905 Vosotros teneis un puesto importante en la Iglesia, si sabeis interpretar vuestra situacion dificil a la luz de la fe y si, bajo esta luz, sabeis vivir vuestra enfermedad con corazon generoso y fuerte. Cada uno de vosotros puede entonces afirmar con San Pablo: <<Completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo, a favor de su Cuerpo que es la Iglesia>> (Col 1, 24) (JUAN PABLO II, Sobre la fortaleza. Aud. gen. 15-XI-1978).

 

1906 Muchos son martires en cama. Yace el cristiano en el lecho, le atormentan los dolores, reza, no se le escucha, o quizas se le escucha, pero se le prueba, se le ejercita, se le flagela para que sea recibido como hijo. Se hace martir en la cama y le corona el que por el estuvo pendiente en la cruz (SAN AGUSTIN, Sermdn 286).

 

l907 El sabe ciertamente que con frecuencia nuestros sufrimientos son un instrumento de salvacion (SAN GREGORIO NAC~ANCENO, Disertaci6n 7).

 

1908 Si sabes que esos dolores—fisicos o morales—son purificacion y merecimiento, bendicelos (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 219).

 

El sentido del dolor

 

1909 El sufrimiento es tambien una realidad misteriosa y desconcertante. Pues bien, nosotros, cristianos, mirando a Jesus crucificado encontramos la fuerza para aceptar este misterio. El cristiano sabe que, despues del pecado original, la historia humana es siempre un riesgo; pero sabe tambien que Dios mismo ha querido entrar en nuestro dolor, experimentar nuestra angustia, pasar por la agonia del espiritu y el desgarramiento del cuerpo. La fe en Cristo no suprime el sufrimiento, pero lo ilumina, lo eleva, lo purif~- ca, lo sublima, lo vuelve valido para la eternidad (JUAN PABLO II, Aloc. 24-III-1979).

 

1910 Para quien cree en Cristo, las penas y los dolores de la vida presente son signos de gracia y no de desgracia, son pruebas de la infinita benevolencia de Dios, que desarrolla aquel designio de amor, segun el cual, como dice Jesus, el sarmiento que de fruto, el Padre lo podara, para que de masfruto (Jn 15, 2) (PABLO Vl, Hom. 5-X-1975).

 

Uncion de los enfermos

 

1911 Prosiguiendo la obra de purificacion comenzada por la Penitencia, la Extremauncion establece al hombre en una santidad sin tacha, que hace a su alma inmediatamente capaz de la vision de la Trinidad reservada a los corazones puros. Esta ella pronta a comparecer ante Dios. La liturgia de la Uncion de los enfermos [...] pide la remision plenaria de los pecados y la vuelta a la salud para el alma y para el cuerpo: [...] Aun despues de una larga vida culpable, el cristiano que recibe con las disposiciones requeridas el sacramento de los moribundos, se va directamente al cielo, sin pasar por el purgatorio. La Extremauncion obra con la misma plenitud de gracia que el sacramento de la Confirmacion con respecto al Bautismo. Los Padres y los Doctores de la Iglesia, se han complacido en descubrir en el la <<consumacion>> de la obra purificadora de Cristo. Ningun rastro de pecado ya: todo esta perdonado y purificado (M. M. PHILIPON, Los sacramentos en la vida cristiana, pp. 343-344).

 

La Virgen y los enfermos en peligro de muerte

 

1912 La presencia de Maria y su ayuda maternal en esos momentos (de enfermedad grave) no debe ser pensada como cosa marginal y simplemente paralela al sacramento de la uncion. Es, mas bien, una presencia y una ayuda que se actualiza y se transmite por medio de la uncion misma. El robustecimiento que la uncion confiere al enfermo contiene como uno de sus elementos integrantes el influjo de la Virgen, influjo que llega al enfermo bajo la modalidad propia de este sacramento. Aunque el enfermo haya perdido el uso de sus facultades y no pueda pensar en la Virgen ni invocarla, recibe la ayuda mariana, porque esta se transmite y es comunicada por el sacramento mismo. Supuesto que Maria sirvio bajo Cristo y con Cristo al misterio de la redencion, es necesario aceptar todas las consecuencias implicadas en un hecho tan fundamental (A. BANDERA, La Virgen Maria y los Sacramentos, p. 184-185).

 

1913 Si el organismo de gracia instituido por Nuestro Señor no implicase de por si la asistencia de Maria a los enfermos en peligro de muerte, seria imposible entender que la Virgen es en verdad <<Madre de los hombres, especialmente de los fieles>> (LG 54). ¿Que es, aun en el orden humano, una madre que se quede lejos de su hijo moribundo o en peligro de muerte? Para Maria, ser Madre de los hombres no es un titulo honorifico, sino un misterio de gracia conducente a la salvacion (A. BANDERA, La Virgen Maria y los Sacramentos, p. 185).

 

La Virgen al pie de la Cruz

 

1914 La Virgen Santisima, que en el Calvario, estando de pie valerosamente junto a la cruz del Hijo (cfr. Jn 19, 25), participo en primera persona de su pasion, sabe convencer siempre a nuevas almas para unir sus propios sufrimientos al sacrificio de Cristo, en un <<ofertorio>> que, sobrepasando el tiempo y el espacio, abraza a toda la humanidad y la salva (JUAN PABLO II, Hom. 11-XI-1980).