FELICIDAD


Citas de la Sagrada Escritura

Es feliz quien teme a Dios, le ama, le busca y espera en El: Sal 2, 12; 34, 9; 40, 5; 84, 13; 112, 1; Prv 16,20;28, 14;Ec/34, 15;Is30, 18; Tob 13, 14.

Es feliz el pueblo de Israel, porque ha recibido de Dios la Revelación, mantiene con él una Alianza, ha sido elegido, predestinado y salvado: Dt 33, 29; Sa/ 33, 12; 65, 5; 84, 5-ó; 89, 16; 114, 15; 146, 5.

Son felices quienes han recibido el perdón de sus pecados: Sal 32, 1-2.

Poseen la felicidad quienes tienen la conciencia tranquila, porque no se han deslizado con la lengua, fuente de tantas culpas: Ecl 14, 1-2; 25, 8; 28, 19.

La felicidad, en último término, reside en la comunión con Dios y en Dios en persona: Sal 73, 25.

El justo tiene la certeza de que hasta en las aflicciones y en el dolor, y especialmente en el martirio, se puede ser feliz: Dan 12, 12; 2 Mac 7, 24; 36-37.

El sufrimiento es una prueba de Dios y como tal la ven y la aprecian los justos, por eso no es de extrañar que se proclame feliz a quien lo acepta: Job 5, 17; Sa/ 94, 12; Tob 13, 16.

Son felices:

—Quienes escuchan la palabra de Dios: Lc 11, 28.

—Quienes creen sin haber visto: Jn 20, 29.

—Quienes no se escandalizan de Jesús: Lc7, 23; Mt 11, 6.

—Los ojos que han visto a Cristo: Mt 13, 16.

—La Madre del Mesías, por haber dado a luz al Salvador del munJo: Lc 1, 48; 11, 27; y haber creído en las promesas divinas: Lc 1, 45.

—Simón Pedro, porque el Padre le reveló que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo: Mt 16, 17.

—Quienes en el período de prueba permanecen vigilantes, esperando la llegada del Señor: Lc 12, 37-38; Apoc 16, 15.

—Los siervos fieles y prudentes: Mt 24, 46; Lc 12, 43.

—Quienes practican la caridad con los necesitados: Lc 14, 14.

—Los humildes y serviciales con sus hermanos: Jn 13, 17.

—Quienes han soportado la prueba con generosidad y se han hecho acreedores a la recompensa divina en la lucha por la fe: Sar¿t 1, 12-25; 5, 11; 1 Pdr 3, 14; 4, 14.

Todos los requisitos para la felicidad cristiana se encuentran recapitulados en las Bienaventuranzas: Mt 5, 3-12; Lc 6, 20-26.

 


SELECCIÓN DE TEXTOS

Dios es la única fuente de felicidad verdadera

2381Por muy avaro que seas, Dios te basta (SAN AGUSTIN, COment. sobre el Salmo SS).

2382 Descansar en Dios y contemplar su felicidad es, en efecto, algo digno de ser celebrado, algo lleno de felicidad y de tranquilidad. Corramos, como ciervos, a la fuente de las aguas; que nuestra alma experimente aquella misma sed del salmista. ¿De qué fuente se trata? Escucha su respuesta: En ti está la fuente viva. Digámosle a esta fuente: ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios? Pues la fuente es el mismo Dios (SAN AMBROSIO, Trat. sobre la huida del mundo, 9, 52).

2383 Las riquezas no proporcionan felicidad ninguna cuando el alma vive en la pobreza; y cuando se sobreabunda en riqueza interior, no hace mella la pobreza (SAN JUAN CRISÓS TOMO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 315).

No está la felicidad en los bienes terrenos

El tesoro de cada uno viene determinado por la tendencia 2384 de su deseo, y si este deseo se limita a los bienes terrenos,no hallará en ellos la felicidad, sino la desdicha (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 92).

2385 De aquí que no se deba tener al rico por dichoso sólo por sus riquezas; ni al poderoso por su autoridad y dignidad; ni al fuerte por la robustez de su cuerpo; ni al sabio por su eximia elocuencia. Todas estas cosas son instrumentos de virtud para los que las usan rectamente; pero ellas, en si mismas, no contienen felicidad (SAN BASILIO, Hom. sobre la envidia).

2386 Lo que verdaderamente hace desgraciada a una persona —y aun a una sociedad entera—es esa búsqueda ansiosa de bienestar, el intento incondicionado de eliminar todo lo que contraria. La vida presenta mil facetas, situaciones diversisimas, ásperas unas, fáciles quizá en apariencia otras. Cada una de ellas comporta su propia gracia, es una llamada original de Dios: una ocasión inedita de trabajar, de dar el testimonio divino de la caridad (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Conversaciones..., n.° 97).

Cumplir la voluntad de Dios en todo, camino seguro de felicidad

2387 Esforcémonos en guardar sus mandamientos, para que su voluntad sea nuestra delicia (Epístola de Bernabé, 2).

2388 El abandono en la Voluntad de Dios es el secreto para ser feliz en la tierra.—Di, pues: «meas cibus est, ut faciam voluntatem ejus»—mi alimento es hacer su Voluntad. (J. EsCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 766).

Caminos de infelicidad

2389 ...La mayoría de los obstáculos para nuestra felicidad nacen de una soberbia más o menos oculta (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios, 249).

2390 No puede llamarse feliz quien no tiene lo que ama, sea lo que fuere; ni el que tiene lo que ama si es pernicioso; ni el que no ama lo que tiene, aun cuando sea lo mejor (SAN AGUSTIN, Sobre las costumbres de la Iglesia, I, 3).

2391 Porque no hay nada más infeliz que la felicidad de los que pecan (SAN AGUSTIN, en Catena Aurea, val. 1, p. 325).

Felicidad eterna y vida temporal

2392 El Señor no nos impulsa a ser infelices mientras caminamos, esperando sólo la consolación en el más allá. Dios nos quiere felices también aquí, pero anhelando el cumplimiento definitivo de esa otra felicidad, que sólo El puede colmar enteramente (J. ESCRIVÁ [)E BALAGUUER, Es Cristo que pasa, 126).

2393 Todas estas cosas (las prometidas en las bienaventuranzas) pueden cumplirse en esta vida, como sabemos se cumplieron en los Apóstoles. Porque lo que se ofrece después de esta vida no puede explicarse con palabras (SAN AGUSTIN, Sobre el Sermón de la Montaña, 1, 3).

2394 Nos ha mandado que deseemos los bienes por venir y que apresuremos el paso en nuestro viaje hacia el cielo; mas en tanto que el viaje no termina, aun viviendo en la tierra, quiere que nos esforcemos por llevar vida del cielo. Es preciso—nos dice—que deseéis el cielo y los bienes del cielo; sin embargo, antes de llegar al cielo, yo os mando que hagáis de la tierra el cielo y que, aun viviendo en la tierra, todo lo hagáis y digáis como si ya estuvierais en el cielo (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre S. Mateo, 19).

2395 Pues toda la riqueza de esta vida, comparada con la felicidad eterna, no es ni un auxilio, es una carga. La vida temporal, comparada con la eterna, debe llamarse muerte y no vida (SAN GREC;ORIO MAGNO, Hom. 37sobre los Evang.).

Los caminos de la verdadera felicidad

2396 Suelo afirmar que tres son los puntos que nos llenan de contento en la tierra y nos alcanzan la felicidad eterna del Cielo: una fidelidad firme, delicada, alegre e indiscutida a la fe, a la vocación que cada uno ha recibido y a la pureza. El que se quede agarrado a las zarzas del camino—la sensualidad, la soberbia... , se quedará por su propia voluntad y, si no rectifica, será un desgraciado por haber dado la espalda al Amor de Cristo (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Amigos de Dios, 187).

2397 El Señor conoce dónde está nuestra felicidad y sabe que solamente por la oración podemos procurárnosla (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).

2398 Los pacíficos se llaman dichosos, porque primero tienen paz en su corazón y después procuran inculcarla en los hermanos desavenidos (SAN JERÓNIMO, en Catena Aureo, val. I, p. 251).

2399 Contempla a tu lado el colegio de todos los santos, congregados para colmo de tu felicidad por la divina clemencia, porque no es dichosa la posesión de un bien cuando de él se goza en soledad (SAN BUENAVENTURA, Soliloquios, 4, 13).

2400 La felicidad es el arraigarse en el amor. La felicidad originaria nos habla del «principio» del hombre, que surgió del amor ,a dado comienzo al amor. Y esto sucedió de modo irrevocable, a pesar del pecado sucesivo y de la muerte (JUAN PABLO 11, Aud. gen. 30-1-1980).

La felicidad en esta vida no puede ser plena

2401 El gozo en esta vida no puede ser pleno. Lo será cuando —en la patria—poseamos de modo acabado el bien perfecto: entra en el gozo de tu Señor (Mt 25, 21) (SANTO TOMAS, Coment. Evang. S. Juan, 15).

2402 Tampoco debe considerarse bienaventurado el que es coronado con las cosas que proceden de esta vida (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. 1, p. 255).