LIMOSNA

Citas de la Sagrada Escritura

Es frecuentemente recomendada: Ex 23, 11; Lev 19, 10; 23, 22; Dt 24, 19-22; 1 Re 17, 10-16; Sal 40, 1; 81, 4; Prov 3, 27...

Produce abundantes frutos: Tob 4, 7-12; 12, 9-12; Eclo 3, 33; 29, 15; Dan 4, 24.

Dad limosna conforme a vuestros medios y todo será puro en vosotros. Lc 11, 41.

Hacerla secretamente esperando de Dios la recompensa: Mt 6, 2-4.

Demos a aquellos que no nos lo pueden devolver: Lc 14, 12-14.

Quien da su dinero a los pobres se granjea amigos en el cielo. Lc 16, 9.

Dar de lo necesario: Mc 12, 4144; Lc 21, 1-4.

Nuestro Señor desprecia las limosnas de los hipócritas: Mt 6, 1 -4.

Estemos dispuestos a ayudar a nuestros hermanos con nuestras limosnas: Rom 12, 13; y también a nuestros enemigos: Rom 12, 20; los cristianos de Macedonia y Acaya sustentan con sus limosnas a los de Jerusalén: Rom 15, 30-31.

Pablo recomienda que ayuden a Febe, la diaconisa, como ella misa ayuda a los otros: Rom 16, 1-2.

La oración, limosna espiritual: Rom 15, 30-31.

No avergonzar a aquellos que nada poseen: I Cor 11, 22.

Las limosnas sin la caridad son esteriles, por grande que sea su abundancia: I Cor 13, 3.

Colecta para los cristianos de Jerusalén; motivos que Pablo hace valer: I Cor 16, 1-4; 2 Cor 8, 9.

Los que venden lo que poseen para dar limosna consiguen en el cielo un tesoro inagotable: Lc 11, 33.

San Pablo acepta con agradecimiento las limosnas de los Filipenses. Flp 4, 16.

San Pedro resucita a Tabita, cuyo milagro le pedían los pobres socorridos con sus limosnas: Hech 9, 36-41.

Las oraciones y las limosnas del Centurión Cornelio son aceptadas por Dios, disponiéndole a la conversión: Hech 10, 2, 4, 31.

Que el que tenga dos túnicas dé una al que no tenga, y aquel que tenga de comer haga lo mismo. Lc 3, 11.

 


SELECCIÓN DE TEXTOS

Medio de conversión, de penitencia y obra de misericordia

3331 La limosna y el ayuno, como medios de conversión y de penitencia cristiana, están estrechamente ligados entre si. El ayuno significa un dominio sobre nosotros mismos [...]. Y la limosna—en la acepción más amplia y esencial —significa la prontitud a compartir con los otros alegrías y tristezas, a dar al prójimo, en particular al necesitado; a repartir no sólo los bienes materiales, sino también los dones del espiritu. Y precisamente por este motivo debemos abrirnos a los demás, sentir sus diversas necesidades, sufrimientos, infortunios, y buscar—no sólo en nuestros recursos, sino sobre todo en nuestros corazones, en nuestro modo de comportarnos y de actuar—los medios para adelantarnos a sus necesidades o llevar alivio a sus sufrimientos y desventuras. (JUAN PAHLO II, Carta a la diócesis de Roma, 28-2-1979).

3332 (La misericordia, la limosna) es el lustre del alma, la enri- quece y la hace aparecer buena y hermosa. El que piensa compadecerse de la misericordia de otro, empieza a abandonar el pecado [...] (S. AGUSTIN, en Catena Aurea vol. Vl, p. 48).

3333 Continuamente encontramos a un Lázaro, si lo buscamos, y a cada paso le vemos aunque no le busquemos. Considerad que los pobres necesitados se prestan a nosotros y nos suplican una limosna, cuando han de ser con el tiempo nuestros intercesores. (S. GREGORIO MAGNO, Hom. 40 sobre los Evang.).

3334 Donde se da limosna no se atreve a penetrar el diablo. (S. JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea vol. VI, p. 170).

El pobre no es más que un instrumento del cual Dios se sir- 3335 ve para impulsarnos a obrar bien. (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la limosna).

3336 Dios puede, en realidad, alimentar a los pobres; pero quiere que se unan, por amor, los que dan con quienes reciben. (S. JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea val. VI, p. 312).

3337 Purifiquémonos, pues, no sólo de comidas y bebidas, sino también de toda otra contaminación inmunda, del perjurio, de la detracción, de la enemistad, de la intemperancia y, señaladamente, de la avaricia, principio y fin que es de todos los males. El apartamiento de todo eso es la más brillante purificación, el ayuno verdadero e inculpable. Pero antes que esto y juntamente con esto y a la vez que esto practiquemos la limosna, que es la que nos levanta no ya al tercer cielo, sino hasta el Señor mismo de todos los cielos; la limosna, que, como un carro de fuego y puesto sobre el cielo, recibe a los que suben de la tierra. Con ella, nuestro ayuno resultará brillante y acepto a Dios, y nuestra oración se elevará como nube de incienso. (NECTARIO, Hom. en la fiesta de S. Teodoro, 15; PG 39, 1833).

3338 Te vendiste al pecar, redímete ahora con tus buenas obras, paga tu rescate con tu dinero. Viles son las riquezas, pero la misericordia es preciosa. La limosna—dice—libra del pecado (Tob 12, 8). Y en el Evangelio dice el Señor: Haceos amigos de las riquezas injustas (Lc 14, 9) [...]. Convierte tú, como buen dispensador, las riquezas de instrumento de la avaricia, en recurso de la misericordia. (S. AMsRos~o, Libro de Ellas y el ayuno, 20; PL 14, 759).

 

Generosidad

3339 No seáis mezquinos ni tacaños con quien tan generosamente se ha excedido con nosotros, hasta entregarse totalmente, sin tasa. Pensad ¿cuánto os cuesta —también económicamente—ser cristianos? (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios, 126).

3340 En ti debe haber una fuente, no una bolsa. (S. AGUSTIN, Sermón 355).

3341 Las riquezas mal conservadas pueden perderse fácilmente, si no de una manera material si en un sentido espiritual, porque no aprovechan a su dueño a conseguir su salvación. (S. JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, val. I, p. 385).

3342 No temamos la pobreza que nos pueda resultar de esta nuestra largueza, ya que la misma bondad es una gran riqueza y nunca puede faltarnos con qué dar, pues Cristo mismo es quien da el alimento y quien lo recibe. En todo este asunto interviene la mano de Aquel que al partir el pan lo aumenta y al repartirlo lo multiplica. (S. LEÓN MAGNO, Sermón 10 sobre la Cuaresma).

3343 Que el temor a la pobreza que pueda sobrevenir, no impida a la voluntad ser generosa en la limosna. (S. JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, vol. I, p. 384).

3344Que el que distribuye limosnas lo haga con despreocupación y alegría, ya que, cuanto menos se reserve para sí, mayor será la ganancia que obtendrá. (S. LEÓN MAGNO, Sermón 10 sobre la Cuaresma).

3345 Sin la limosna es imposible ver el reino; porque así como se corrompen las aguas detenidas de una fuente, así sucede a los ricos cuando guardan para sí sus riquezas. (S. JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 97).

3346 No está la limosna en dar poco de lo mucho que se tiene, sino en hacer lo que aquella viuda, que dio todo lo que tenía; pero si tú no puedes hacer lo que la viuda, por lo menos da lo que te sobre. (S. JUAN CRISÓSTOMO, Catena Aurea, vol. Vl, p. 393).

3347 El que da limosna no hace, a imitación de Dios, discriminación alguna, en lo que atañe a las necesidades corporales, entre buenos y malos, justos o injustos, sino que reparte a todos por igual, a proporción de las necesidades de cada uno, aunque su buena voluntad le inclina a preferir a los que se esfuerzan en practicar la virtud, más bien que a los malos. (S. MÁXIMO, Sobre la Caridad, 1).

Todos podemos dar limosna

3348 Quizá no tenga pan con que socorrer al necesitado; pero quien tiene lengua dispone de un bien mayor que upede distribuir; pues vale más el reanimar con el alimento de la palabra al alma que ha de vivir para siempre, que saciar con el pan terreno al cuerpo, que ha de morir. Por lo tanto, hermanos, no neguéis al prójimo la limosna de vuestra palabra. (S. GREGORIO MAGNO, Hom. 4 sobre los Evang.).

3349 (Da al que te pida). Puede entenderse también esto del dinero de la doctrina, que nunca falta; sino que cuanto más se da, tanto más se multiplica. (S. JERÓNIMO, en Catena Aurea, vol. I, p. 323).

3350 Dad limosna: esta palabra se refiere a todas las obras de misericordia, porque da limosna no sólo el que da de comer al que tiene hambre y otras necesidades por el estilo, sino también el que perdona a quien le falta y ruega por él, el que corrige a otro [...]. (SAN BEDA, en Catena Aurea, vol. VI, p. 49).

3351 La limosna, denominación que incluye una extensa gama de obras de misericordia, de modo que todos los fieles son capaces de practicarla, por diversas que sean sus posibilidades. (S. LEON MAGNO, Sermón 6 sobre la Cuaresma).

3352 La pobreza no impide de ninguna manera el andar por aquel camino de penitencia que consiste en seguir el mandato del Señor, distribuyendo los propios bienes—hablo de la limosna—, pues esto lo realizó incluso aquella viuda pobre que dio sus dos pequeñas monedas. (S. JUAN CRISOSTOMO, Hom. 6 sobre el tentador).

3353 El hombre de corazón duro es avaro e insensible a las miserias del prójimo; hallará mil excusas para no tener que dar limosna. (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la limosna).

3354 La limosna no se hace sólo con dinero, sino también con otras obras, como cuando alguien protege a otro, o un médico cura, o un sabio aconseja. (S. JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, vol. Vl, pp. 96-97).

 

Rectitud de intención

3355 Cuando des limosna, no vayas tocando la trompeta... Quizá procuraban reunir al pueblo cuando hacían algo bueno, para que todos fueran a ese espectáculo. (SANTO TOMÁS, Catena Aurea, val. I, p. 340).

3356 Mientras estamos en este mundo, es preciso hacer cuantas limosnas podamos; siempre seremos bastante ricos, si tenemos la dicha de agradar a Dios y salvar nuestra alma; mas es necesario hacer la limosna con la más pura intención. ¡Qué felices seríamos si todas las limosnas que hayamos hecho durante nuestra vida nos acompañasen delante del tribunal de Dios para ayudarnos a ganar el cielo! (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la limosna).

Dios premia con creces nuestra generosidad en la limosna

3357 Jamás será pobre una casa caritativa. (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la limosna).

3358 Os pregunto, hermanos, ¿qué es lo que queréis o buscáis cuando venís a la Iglesia? Ciertamente, la misericordia. Practicad, pues, la misericordia terrena y recibiréis la misericordia celestial. El pobre te pide a ti, y tú le pides a Dios; aquel un bocado, tú la vida eterna. Da al indigente y merecerás recibir de Cristo, ya que él ha dicho: Dad y se os dará. No comprendo cómo te atreves a esperar recibir si tú te niegas a dar. Por esto, cuando vengáis a la iglesia, dad a los pobres la limosna que podáis, según vuestras posibilidades. (S. CESÁREO DE ARLÉS, Sermón 25).

3359No serán solamente los pobres los que rogarán por vosotros sino las mismas limosnas, las cuales vendrán a ser como otros tantos protectores cerca del Señor que implorarán benevolencia en vuestro favor. (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la limosna).

3360La razón que debe inducirnos a dar limosnas de todo corazón y con alegría es el pensar que las damos al mismo Jesucristo. Leemos en la vida de Santa Catalina de Siena que, al encontrarse una vez con un pobre, le dio una cruz; en otra ocasión, dio su ropa a una pobre mujer. Algunos días después, apareciósele Jesucristo, y le manifestó haber recibido aquella cruz y aquella ropa que ella había puesto en manos de sus pobres, y que le habían complacido tanto que esperaba el día del juicio para mostrar aquellos presentes a todo el universo. (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la limosna).

3361 Los misericordiosos y quienes hacen buenas obras no se verán reducidos a la miseria, pero sí los mezquinos y quienes se desentienden de los demás [...]. El ejercicio de la limosna no sólo remediará la necesidad de los santos, sino que os producirá la abundancia por las muchas acciones de gracias que se darán a Dios (2 Cor 9, 10-2), porque cuando la oración de los pobres dirige a Dios acción de gracias por nuestra limosna y obras buenas, Dios en retribución aumenta nuestros bienes. (S. CIPRIANO, Sobre las buenas obras y sobre la limosna, 9; PL 4, 627).

3362 Has de disminuir alguna parte de tus bienes dándosela de buena voluntad a los pobres, [...1. Verdad es que Dios te lo restituirá no sólo en el otro mundo, sino aun también en éste, pues nada hace prosperar tanto los bienes temporales como la limosna [...]. (S. FRANCISCO DE SALES, Introd. a la vida devota, III, 15).

 

Limosna y pecados veniales

3363 ...Ejercitaos en la limosna, en el ayuno y en la oración. Por estos remedios se purgan los pecados diarios, que, a causa de la fragilidad humana, no pueden dejar de deslizarse en el alma. No despreciéis estos pecados porque son pequeños, sino temedlos porque son muchos. Atended, hermanos mios. Son pequeños, no grandes. No son como el león, que de un bocado se traga a uno; pero también, frecuentemente, muchos insectos pequeños llegan a matar. Si fuera arrojado alguien a un lugar lleno de pulgas, ¿acaso no moriria allí? No son grandes, pero la naturaleza humana es débil y puede ser destruida por insectos diminutos. ASi también los pecados pequeños. Prestadles, pues, atención porque son pequeños, temedlos porque son muchos. (S. AGUSTIN, Sermón 9).

3364 Pequeñísimos son los granos de arena; pero si permites que entren demasiados en la barca, acabarán por hundirla de modo que perezcáis. Las gotas de agua, aunque son pequeñas, ¿acaso no llenan los ríos hasta rebosar y socavan las casas? No despreciéis, pues, los pecados menudos. Pero diréis: ¿quién puede librarnos de ellos? Para que se pudiera decir esto (porque verdaderamente nadie puede), Dios misericordioso, viendo nuestra fragilidad, puso a nuestro alcance remedios. ¿Cuáles? Tres: la limosna, la oración y el ayuno. Para que tu oración sea verdadera debes hacer limosnas perfectas. ¿Cuáles son? Que de lo que te sobra, des al que no tiene; y que cuando alguien te ofenda, le perdones. (S. AGUSTIN, ibídem).

Limosna.- "Como no se disminuye el agua de un pozo por más que se extraiga, así se aumentan los fondos de aquel que hace limosna, puede compararse la limosna a la abundancia de la leche que dan los pechos de una madre amorosa, porque cuanto más la saca el niño necesitado, más acude. (S. Clemente, c. 7, lib. 3, sent. 8, Tric. T. 1, p. 125.)"

"Los que tienen un verdadero deseo de ejercitar la caridad, aunque no puedan cumplirlo, recibirán de Dios la misma recompensa que los que la ejercitan verdaderamente: la voluntad es igual en ambos, aunque sean desiguales las facultades. (S. Clemente, sent. 11, lib. 4, Tric. T. 1, p. 125.)"

"El bienaventurado Apóstol San Pablo llama sacrificios a las obras de caridad para con el prójimo; porque compadecerse de los pobres y hacerles bien, es dar a usuras al mismo Dios: repartir con los más pequeños, es dar al mismo Dios, y ofrecerle un sacrificio espiritual de buen olor que le agrada mucho. (S. Cipriano, lib. de la limosna, sent. 25, Trie. T. 1, p. 302.)"

"Los muchos hijos que tengo, me dirá alguno, me impiden para que yo haga grandes limosnas; mas esto es tan al contrario, que eso mismo os debe obligar a ser más limosneros: pues cuantos más hijos tenéis, más son las personas por quienes debéis rogar a Dios, y más almas habrá que purificar, y más por quienes trabajar para que el Señor les de la salud eterna. (S. Cipriano, lib. de la limosna, sent. 32, Tric. T. 1, p. 305.)"

"La limosna tiene un no se qué de divino y excelente; ella es el consuelo de los fieles, prenda de la seguridad de nuestra salvación, fundamento de nuestra esperanza, escudo de nuestra fe, y remedio de nuestras culpas. (S. Cipriano, ibid., sent. 33, Tric. ibid., ibid.)"

"En nuestros hermanos cautivos debemos contemplar a Cristo y redimir del peligro de la cautividad al que nos redimió del peligro de la muerte, para que Aquel que nos sacó de las fauces del demonio, ahora, El mismo que está y habita entre nosotros, salga de entre las manos de los bárbaros, y se redima con cierta cantidad de dinero, al que nos redimió en la cruz con el caudal de su sangre. (S. Cipriano, Ep. 60, ad Episc. Numid., sent. 6, adic., Tric. T. 1, p. 379 y 380.)"

"Dichoso es aquel que atiende con ojos atentos al pobre y al necesitado. Según uno de los sentidos de estas palabras, se puede decir que son una sentencia que exhorta a la ternura y compasión para con los pobres, porque conviene compadecerse de la miseria de los infelices, y darles el socorro que necesitan: considerando que Dios que los hizo pobres, los ha reducido a aquel estado para ejercitarlos a ellos a la pobreza, y obligar a los ricos a que den pruebas de sus buenas resoluciones, dando limosna a los necesitados. Porque el rico se prueba con el pobre, y se advierte si vive sin consideración, compasión y ternura, o si es humano e inclinado a obras de caridad. (Eusebio de Cesárea, sent. 3, Tric. T. 2, p. 83.)"

"Dice el Apóstol: Lo que tenéis demás, dése a los pobres para aliviarles en su necesidad. Esto es, que si ocultamos y reservamos alguna cosa de nuestros bienes después de haber tomado lo necesario para la vida y el vestido, hemos de dar cuenta el día del juicio, y recibir un castigo semejante al que merecen los homicidas; porque habiendo podido con ese dinero libertar de la muerte a muchos de nuestros hermanos, hemos despreciado esta obligación. (S. Atanasio. Quaest., 69, sent. 11, Tric. T. 2, p. 174.)"

"Si me preguntan como se podrán llamar a las limosnas que se dejan a los pobres en la muerte, respondo que se las podrá llamar sacrificios muertos. No obstante, si el que las hace ha sido misericordioso con los pobres durante su vida, las limosnas que hace cuando muere no dejan de ser recibidas de Dios con agrado. (S. Atanasio, in Matthaeum., Quaest. 90, c. 4, sent. 12, Tric. T. 2, p. 174.)"

"Si me preguntan si es permitido a los Príncipes y Jueces recibir presentes, y emplearlos en alivio de los pobres, respondo, que cuando se aceptan de los que hemos favorecido en algunas cosas de importancia, si ellos voluntariamente los ofrecen, no será malo recibirlos para distribuirlos a lo pobres, pero recibir presentes de los labradores y gentes trabajadoras que ganan el alimento con el sudor de su rostro, es granjearse los fuegos y tormentos del infierno: aunque se emplearan en toda especie de obras buenas, según aquellas palabras de la Santa Escritura. El fuego devorará las casas de los que reciben presentes. (S. Atanasio, Quaest. 116, sent. 14, Tric. T. 2, p. 174 y 175.)"

"Deseáis veros llenos de la gracia del Espíritu Santo, y no llenáis a los pobres del alimento que necesitan. Pedís las cosas grandes y no comunicáis las pequeñas. (S. Cirilo de Jerusalén, Cath. 3, sent. 2, Tric. T. 2, p. 336.)"

"No apartéis los ojos del que quiera que le deis prestado. Advertid que el mismo pobre que os pide limosna, la pide por medio de empréstito; porque mostrándose a Aquel rico que está en el ciclo, dice que os dará por su mano lo que hubiéreis adelantado; según aquellas palabras de la Escritura. El que da al pobre presta a Dios a intereses.

La seguridad, pues, que nos da Dios es el reino de los cielos, en esto se empeña. (S. Basilio, in Psaim. 14, sent. 4, Trie. T. 3, p. 191.)"

"Si cada uno guardra para sí lo que necesita para la propia necesidad, y lo demás lo distribuyese en los pobres, a la verdad que no habría ricos ni pobres. (S. Basilio, in ditescentes, sent. 14, Trie. T. 3, p. 193.)"

11 ¿Creéis que Dios es injusto por haber repartido con desigualdad en el inundo lo necesario para la vida, y por qué el uno es rico y el otro es pobre? Sabed que Dios lo arregló así para que el uno pudiese recibir la recompensa de su liberalidad y fiel administración, y el otro fuese coronado en premio de su paciencia. (S. Basilio, ibid., sent. 15, Tric. T. 3, p. 193.)"

"He visto a muchos que ayunaban, oraban y suspiraban por el arrepentimiento de sus pecados, y por último , que manifestaban todas las señales de la piedad cristiana, pero sin costarles cosa alguna, y sin dar un dinero a los pobres. ¿De qué les servía la práctica de otras virtudes? Pues es cierto, que sin la limosna todo lo demás no puede abrir la entrada al reino de los cielos. (S. Basilio, ibid., sent, 16, 1-ric. T. 3, p. 103.)"

"Aquel que tiene más bienes que los precisos para las necesidades de la vida, tiene obligación por precepto del Señor, que le dio todo lo que tiene, a emplearlos en el alivio ajeno. (S. Basilio, Reg. 48, e. 2, sent. 42, Trie. T. 3, p. 197.)"

"Para negar al pobre que pide, alegas mil ocasiones de gastos. Pero ¿,qué responderá al Juez, si vistiendo las paredes no vistes al pobre? (S. Basilio, sent. 6, adic., Trie. T. 3, p. 38 l.)"

"Si se debe dar la vida por los amigos, ¿qué diremos de los bienes que son de menor precio? (S. Basilio, Interrog. 162, resp., sent. 14, adic., Tric. T. 3, p. 383.)"

"Los que siendo nobles caen en la pobreza, son más infelices y más dignos de compasión que aquellos que se han acostumbrado en todo tiempo a la miseria; por lo cual debemos tenerles más compasión e inclinarnos más a su asistencia. (S. Greg. Nacian., Orat. 16, sent. 28, Tríe. T. 3, p. 356.)"

"Una de dos: o abandonar todos nuestros bienes por Jesucristo, para seguirle verdadera y sencillamente llevando su cruz, o repartir de nuestros bienes con El para que los que nos restan para nuestra decencia y necesidad, puedan quedar santificados con la porción que damos a los pobres. (S. Greg. Nacian., ibid., sent. 29, Tric. T. 3, p. 356.)"

"Dad a lo menos alguna cosa al pobre; porque eso poco será mucho para aquel a quien todo le falta; y el mismo Dios lo contará por mucho, si es lo proporcionado a vuestras fuerzas. (S. Greg. Nacian., ¡bid., sent. 30, Tric. T. 3, p. 356.)"

"¿Pensáis acaso que la liberalidad con los pobres es cosa libre, y no de obligación? ¿Que es puro consejo y no precepto? También yo lo desearía y lo creería como vosotros, si no me tuviera asustado aquella separación a la izquierda, que ha de hacer el Juez eterno de los cabritos que nombra en su Evangelio, y por las reconvenciones espantosas con que confundirá a los réprobos, no porque robaron los bienes ajenos, sino porque no emplearon bien los propios, socorriendo a Jesucristo en sus pobres. (S. Greg. Nacian., ¡bid., sent. 31, Tric. T. 3, p.356.)"

"La prontitud y alegría en dar limosna es cosa más excelente y perfecta que la limosna misma. (S. Gregorio Nacian., Orat., 19, sent. 34, Trie. T. 3, p. 357.)"

"En la dificultad de distinguir los verdaderos pobres, más vale dar a los que no lo son, que privar del alivio a los que lo necesitan, cuando no hay otro recelo, sino el de dar limosna a los que no la merecen. (S. Greg. Nacian., ¡bid., sent. 35, Tric. T. 3, p. 357.)"

Todo cuanto es superfluo y excede el uso de lo perteneciente a la vida como necesario, es materia de intemperancia. (S. Greg. Nacian., Orat. 38, sent. 44, Tric. T. 3, p. 359.)"

"Al que no fuere misericordioso le argüirá Dios: no has traído a este siglo eterno la humanidad, no tienes lo que no tuvistes, no hallas lo que no depositaste, no coges lo que no repartiste, no segarás lo que no sembraste. Sembraste aspereza, ahí tienes la cosecha; cultivaste el rigor con el pobre, toma lo que escogiste; no te has condolido de nadie, no será mirado con misericordia; esta huirá de ti. ¿Te daba fastidio el pobre? Ahora le causarás tu al que por ti se hizo pobre, Cuando esto te se diga, ¿en dónde estará el oro? ¿En dónde la resplandeciente vajilla? Y ¿de qué te servirá todo eso para remediar aquel llanto y aquel crujido de dientes? ¿Quién apagará aquella llama? ¿Quién te quitará aquel gusano que jamás ha de morir? (S. Greg. de Nisa, in Eccles. 11. 2, sent. 10, adic., Trie. T. 4, p. 359.)"

"Leemos en la Escritura: No digas al pobre que te pide limosna, mañana te daré. Si Dios no puede sufrir que digáis al pobre, mañana te daré, ¿cómo sufrirá que le digáis, no quiero darle? Propiamente hablando, no dais al necesitado lo que es vuestro, sino lo que es suyo.

Los bienes que estáis usurpando para vosotros solos, los ha dado Dios para el uso común de los hombres. A todos, y no solamente a los ricos pertenece la tierra, por más que sean más los que no gozan de estos bienes que se les habían dado, que los que los disfrutan... No dais, pues, a los pobres sino lo que en el orden de Dios es suyo: aun por esto dice la Escritura: Abrid vuestro corazón al pobre, y dadle lo que le debéis. (S. Ambrosio, de Nab., c. 12, sent. 34, Trie. T. 4, p. 320.)"

"Si es grande mal no dar limosna a los extraños, ¿cuánto mayor será sin comparación negarla a los padres? Me diréis que queréis mejor, darla a la iglesia, que a vuestros padres: guardaos mucho de decir esto, porque Dios no recibe dádivas que le vienen del hambre que padecen vuestros padres. (S. Ambrosio, lib. 8, e. 17, sent. 89, Tric. T. 4, p. 33 l.)"

4~ Es orden de Dios que alimentéis a vuestros padres con preferencia a todos los otros pobres, porque si según la ley divina, los ultrajes que se hacen a un padre son dignos de muerte, ¿cómo no merecerá mayor castigo el hambre que se les hace sufrir, lo cual es más cruel que la misma suerte? (S. Ambrosio, ibid., sent. 90, Tric. T. 4, p. 331.)"

"No se ha de examinar simplemente cuánto es lo que se da a los pobres, sino que bienes tiene el que da, y el espíritu con que los reparte. (S. Ambrosio, in Epist. 2, ad Corin., c. 29, sent. 99, Tric. T. 4, P.333.("

"La perfección de la limosna, es ocultarla con el velo del silencio, y socorrer con tanto secreto las necesidades de los pobres, que nadie pueda alabarnos. (S. Ambrosio, de doctrin. fidei, c. 30, sent. 127, Tric. T. 4, p, 339.)"

"Las mayores limosnas consisten en redimir los cautivos, principalmente los que están en poder de los bárbaros; los cuales, por no tener en el corazón sentimiento de humanidad que los inclinen a la misericordia, solamente por avaricia y por aprovecharse del rescate, reservan a estos infelices. Las limosnas principales después de estas, son pagar por los que no tienen medios, cuando los instan los acreedores, cuando la deuda es legítima y la miseria de los deudores se ve destituída de toda asistencia; alimentar los niños pobres; proteger los pupilos, y por último, casar las doncellas huérfanas para conservarlas en la. pureza; asistiéndolas no sólo con el cuidado, sino también con la hacienda, (S. Ambrosio, de doctrin. fidei, e. 15, sent. 132, Tric. T. 4, p.340.)"

"No sin causa aquel Dios que es bueno y justo os impuso la obligación de dar a los pobres, y quiso que los pobres tuviesen la necesidad de pedir. Reconoced que sois depositarios de los bienes del Señor para con otros siervos suyos; y no penséis que la tierra produce sus frutos sólo para satisfacer a nuestra gula y sensualidad. Reconoced que los bienes que poseéis se os han entregado, más para dispensarlos que para retenerlos. Vosotros hacéis vuestro gusto por poco tiempo, y abusáis de ellos cuando los hacéis servir a la sensualidad; pero en pasado este vicio con la vida, os llamará Dios a su presencia para que deis la más exacta cuenta de vuestra administración. (S. Ambrosio, Serm. 81, sent. 151, Tric. t. 4, p. 345.)"

"¡Qué vergüenza es para nosotros negar a nuestros hermanos el pan de la tierra, al mismo tiempo que recibimos en nuestras bocas el pan del cielo! (San Ambrosio, ibid., sent. 152, Tric. ibid., ibid.)"

"No es menor delito quitar los bienes al que los tiene, que negárselos a quien le faltan, cuando nosotros estamos abundantes y podemos dar. (S. Ambrosio, ibid., sent. 153, Tric. ibid., ibid.)"

"Te gustan los preciosos adornos, cuando otros no tiene pan. ¡Oh poderoso! ¿Qué terrible juicio te preparas? El pueblo padece hambre, y tú cierras tus graneros.. Infeliz es aquel que tiene poder para librar de la muerte tantas vidas y le falta la voluntad. El diamante de tu sortija puede conservar la vida de todo un pueblo. (S. Ambrosio, de Nabot., e. 13, sent. 23, adic., Trie. T. 4, p. 400.)"

"No darás a tu prójimo para que te vuelva más: esta sentencia de Dios excluye todo argumento.(S. Ambrosio, de Tob., c. 25, sent. 25, adic., Trie. T. 4, p. 401.)"

"No me tengáis por hombre que esté mal con vuestras utilidades. ¿Os parecerá que os quito el deudor que teníais en ese hombre? Pongo en su lugar a Jesucristo. Os señalo al que no es capaz de fraude: dad a Dios en las manos del pobre vuestros dineros e intereses. A éste le tenéis que encarcelar; pero a Dios siempre le tenéis seguro... su mismo Evangelio es la Escritura. (S. Ambrosio, ¡bid., c. 16, sent. 26, adic., Tric. T. 4, p. 401 .)"

"Bien se que algunos han dicho... qué es lo que pretendía el Obispo tratando de los usureros: ¡Cómo si hubiéramos introducido algún uso nuevo y no fuera muy antiguo el de prestar a intereses! Es verdad, no lo niego; pero es antiguo el pecado... desde que hubo Eva, hubo culpa. (S. Ambrosio, biid., c. 23, sent. 26, adic., Tric. T. 4, p. 401.)"

"Si tenéis alguna cosa más que lo necesario para la vida y el vestido, dadlo al pobre,conociendoos es esto mismo sus deudores. (S. Jeró..sent. 58., Tric. T. 5, p. 248.)"

"Pudiera alguno excusarse de hacer limosna, y decir: Mi pobreza me lo impide, yo no puedo ejecutar la hospitalidad. Pero nuestro Señor nos quieta este vano pretexto con el precepto tan fácil de observa¡-, como es dar con todo el corazón un vaso de agua fría; con toda expresión dice agua fría, y no agua caliente, para que ninguno pueda excusarse porque le falta la leña por su mucha pobreza. (S. Jetón., in c. 10, Matth. sent. 97, Tric. T. 5, p. 256.)"

"Cuando damos, no debemos considerar nuestra limosna como un bien que viene de nosotros, sino que nos vino puramente de la liberalidad de Dios. Tampoco debemos dar al pobre simplemente como a un pobre, sino como quien da a un hermano, considerando que si nosotros le damos de los bienes de la tierra, el nos procura los del cielo; porque el pobre nos da más que recibe. Nosotros solamente le damos el pan que se consume en un sólo día, y él nos dará por este pan un reino eterno. (S. Jetón., in Psalm. 133, seiit. 115. Tric. T. 5, p. 259.)"

"Cuando dais la limosna, tenéis más obligación de dar gracias a Jesucristo, que la que resulta en el pobre de agradeceros lo que recibe: pues es preciso confesar, que los pobres nos grangean grandes beneficios; porque la limosna extingue en nosotros los pecados que de otro modo no pudiéramos lavar, según aquellas palabras de la Escritura: Así como el agua apaga el fuego, así la limosna extingue los pecados. En este particular tiene la limosna el efecto del bautismo. (S. Jerónimo, in Psalm. 133, sent. 116, Tric. T. 5, p. 259.)"

"No miréis la limosna como pérdida, sino como ganancia; ni como dispendio, sino como comercio; porque recibís más de lo que habéis empleado. Solamente dais pan, y recibís la vida eterna; dais los vestidos que se gustan, y recibís la vestidura de la inmortalidad; dais una pieza de vuestra casa, y recibís el reino del cielo; dais las cosas perecederas, y recibís las permanentes y eternas. (S. Juan Crisóst., Homl. 8, sent. 27, Trie. T. 6, p. 305.)"

"La limosna es una cosa admirable; gustemos, pues, de practicarla, porque no tiene igual. Tiene la limosna poder para borrar los pecados, y oponerse a nuestra condenación. Aun cuando estáis callando, ella levanta su voz y habla por vosotros; de este modo no necesitáis hablar, porque las bocas de los pobres gritan en alta voz por vosotros. No obstante ser la limosna tan excelente, somos cobardes y negligentes en practicarla. Dad a los pobres pan, según vuestro poder, y si no le tenéis, dad un dinero; si aun esto no tenéis, dad por lo menos un vaso de agua fría; aun cuando esto no podáis, compadeceos de la miseria de los pobres y afligidos, que no os faltará el premio. (S. Juan Crisóst., Homl. 57, de penit. 3, serit. 33, Tric. T. 6, p. 306.)"

"No consiste la virtud de la limosna en dar, sino en repartir del modo y con el fin que Dios nos manda. (S. Juan Crisóst., Homi. 19, e. 6, sent. 46, Tric. T. 6, p. 308.)"

"Los pobres, me decís, están inventando todos los días mil falsedades. Eso mismo los hace más dignos de compasión; porque la necesidad a que se ven reducidos, los pone en el extremo de tener que mentir para vivir. Les decís muchas veces en su cara: ¿no te he dado ya muchas veces? ¿Pues qué, hermanos, ese pobre no ha de vivir hoy porque ha vivido ayer? (S. Juan Crisóst., Homl. 36, sent. 58, Tric. T. 6, p. 310.)"

"Cuando vemos un pobre, traigamos a la memoria que dijo Jesucristo: Que a El mismo se le da limosna. Aunque no es realmente Jesucristo el que se nos pone delante, Jesucristo es el que pide y recibe nuestras limosnas bajo la figura de aquel pobre. (S. Juan Crisóstonio, Homl. 89, sent. 76, Trie. T. 6, p. 313.)"

"Contentémonos con el alimento y el vestido, como nos enseña el Apóstol: porque es preciso dar a los pobres lo que exceda a las necesidades de esta vida. (S. Juan Crisóst., Serm. 18, sent. 208, Trie. T. 6, p. 341-.)"

"Si tenéis con qué hacer limosna, dadla a los pobres, si no tenéis medíos, no os obliga Dios a que la deis; si no teneis pan, vestidos o dinero, que repartir con los necesitados, postraos delante de Dios, herid vuestro pecho, derramad lágrimas, gemid, llorad, levantad las manos al cielo y a los ojos a Dios, ayunad y velad. Todo hombre, por pobre que sea, puede hacer esto, y no tiene pretexto para excusarse. Procurad, pues, ofrecer estas cosas al Señor y en todo tiempo. (S. Juan Crisóst., Serm. de Pseudoproph., sent. 249, Tric. T. 6, p. 35 l.)"

"Jamás os dejen las limosnas y la fe. No dice el Apóstol, haced limosna una vez, diez o cien veces, sino siempre: y no dice, no dejéis las limosnas, sino no os dejen; para que entendamos que nosotros necesitamos de las limosnas, y no ellas de nosotros, y para enseñamos que no debemos omitir diligencia alguna para retenerlas con nosotros: por lo cual nos dice la Escritura: Ponedlas alrededor de nuestro cuello. (S. Juan Crisóst., in Ep. ad Philip. Praef., sent. 348, Tric. T. 6, página 376.)"

"No os preguntará Dios algún día, si habéis dado mucho, sino que examinará si habéis dado a proporción de vuestros bienes; y si halla todo lo contrario, todo lo que habéis dado, será en presencia de Dios un juguete y una burla. (S. Juan Crisóst., Homl. 8, Ep. ad Colon., c. 3, sent. 356, Tric. T. 6, p. 377.)"

"Todo lo hace puro la limosna; esta excede al ayuno, y al dormir en tierra. Aunque estas penitencias sean más molestas y laboriosas, la limosna es de más lucro; ilumina al alma, la nutre y la hermosea. (S. Juan Crisóst., Homl. 80, sent. 7, adic., Tric. T. 6, p. 453.)"

"Confiáis a la tierra vuestra hacienda, y esta os vuelve más: ¿receláis, acaso, que la perderéis si la dais a Jesucristo? (S. August., Psaim. 32, sent. 38, Trie. T. 7, p. 457.)"

"Si tenéis muchos hijos a quienes asistir, cuenta uno más, dando también alguna cosa a Jesucristo. (S. August., Psalm. 38, sent. 47, Tric. T. 7, p. 458.)"

"En el destino de vuestros bienes, ¿qué es lo que guardáis para Jesucristo, y qué es lo que guardáis para vuestros hijos? Entre los que tenéis sobre la tierra contad con ellos un hermano que tienen en el cielo, y ya que debieran, cederle toda la herencia, a lo menos repartan con El. (S. Agust., Psalm. 48, sent. 64, Tric. T. 7, p. 460.)"

"No despreciéis a pobre alguno que os pida limosna, dadle lo que podáis, y sin nada podéis, a lo menos manifestadle la compasión y la benignidad. (San Agust., Psalm. 103, sent. 147, Tric. T. 7, p. 468.)"

"Jesucristo os está secretamente pidiendo en sus pobres, aun cuando nada os piden, y su voz, aun cuando en ellos esté muda, es muy fuerte, porque en cuanto a este punto no es muda en el Evangelio. (San Agust., Psalm. 146, sent. 169, Tric. T. 7, p. 469.)"

"¿Queréis presentar a Jesucristo un ayuno puro y un celo verdadero? Mirad con ojos favorables a los que luchan contra la pobreza, cuanto un monstruo tan lleno de rabia y de furor. (S. Cirilo Alejand., Homl. 5, in Pascha, sent. 19, Tric. T. 8, p. 103.)"

"Cada vez que la caridad nos inclina a aliviar las ajenas miserias, procuramos a nuestras almas grandes adelantamientos. Si estamos persuadidos a que todo cuanto damos a los pobres se convierte en nuestra utilidad, no debemos sentir repugnancia en repartir con ellos nuestros bienes; es preciso aliviarlos con alegría y prontitud. Alimentar a Jesucristo en el pobre, es atesorar en el cielo. Al ver la desigualdad con que están repartidos los bienes, reconoced las ordenas de la bondad y providencia de Dios. Quiso que tuviéreis con abundancia, para que pudiéseis asistir y socorrer en sus necesidades a los otros: con vuestra caridad impedís el que ellos padezcan las incomodidades de la miseria, y vosotros os libráis de la multitud de los pecados. ¡Oh, qué admirables son la bondad y providencia de nuestro Criador! Una acción sola remedia las necesidades de dos personas. (S. León Papa, Serm. 5, sent. 3, Tric. T. 8, p. 382 y 383.)"

"Es preciso, hermanos, valerse de una ingeniosa necesidad para descubrir al que se oculta con el velo de la modestia, y al que la vergüenza detiene. Hay muchos que no se atreven a pedir en público lo que necesitan: más quieren padecer las incomodidades de una miseria secreta y oculta, que la confusión que sentirían pidiendo a cara descubierta la limosna. Es necesario, pues, usar de destreza para descubrirlos y consolarlos en la necesidad que de vergüenza no manifiestan: y así será doble el consuelo, viéndose socorridos con la atención, debido a su pudor. (S. León, Papa, Serm. 8, sent. 4, Tric. T. 8, p. 383.)"

"Hay algunos que cumplirán con exactitud los demás preceptos de¡ Señor, pero no hacen limosnas. Estos creen que el mérito de su fe y de otras buenas obras que practican, suple por las virtudes que les faltan y que serán tratados favorablemente. Mas nos está mandada la caridad con los pobres de tal suerte, que sin ella de nada servirán las demás virtudes. Por más que seas fiel, casto y sobrio, y aunque añadáis a esto el adorno de otras virtudes, si no tenéis celo por los pobres, no lograréis la misericordia; porque dice el Señor: Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia. (S. León Papa, Serm. 9, sent. 5, Tric. T. 8, p. 383.)"

"Nos dice Jesucristo: Bienaventurados los misericordiosos; porque el Señor los tratará con misericordia: para darnos a entender, que aquel riguroso examen que se ha de hacer delante del trono de nuestro terrible Juez, se arreglará por el modo con que hayamos procedido con los pobres; los despiadados serán condenados al fuego con los demonios, y los que hayan sido caritativos, reinarán con Jesucristo.

¡Qué de acciones olvidadas se verán entonces! ¡Qué de pecados ocultos se manifestarán! ¡Qué de retirados escondrijos de la conciencia se registrarán! ¿Quién podrá lisonjearse de tener el corazón puro, y hallarse sin pecado? La caridad que se haya ejercitado con los pobres, será la que venza el rigor del juicio. Las obras de clemencia., mitigarán la severidad de la justicia. (S. León Papa, Ser¡-n. 10, sent. 6, Tric. T. 8, p. 383 y 384.)"

"Constancia, ¡oh limosnero cristiano! Da para recibir, síembra para segar, derrama para coger. No temas perder lo que das, no suspires por la ganancia como si fuera dudosa. Se aumentan tus bienes cuando se reparten bien; y apetecer el justo lucro de la misericordia, es seguir el comercio de unas eternas ganancias. Quiere el que te ha de recompensar que seas liberal; y el mismo que te da lo que tienes, te manda que des, cuando dice: Dad, y se os dará. (S. León Papa,, Serm. 18, e. 2, sent. 11, Tríe. T. 8, p. 384 y 385.)"

"Supuesto que se fatigan inútilmente los que nada omiten de la humillación del ayuno si no lo santifican con la limosna según sus posibles, es preciso que den con más abundancia el alimento a los pobres los que tienen menos fuerzas para observar la abstinencia, recopensando con las liberalidades la dispensa de no ayunar, para que de este modo repartan, por decirlo así, sus enfermedades con los pobres. Un hombre flaco o enfermo que se exceptúa del ayuno, no merece reprensión si procura subvenir al hambre del pobre.Este no peca tomando el alimento, porque la limosna purifica del todo su intención, según aquellas palabras del Señor: Dad limosna y todas las cosas os serán puras. (S. León Papa, Serm. 85, sent. 66, Tric. T. 8, p. 399.)"

"Ahorremos de nuestro ordinario alimento alguna cosa que pueda servir para socorrer a los pobres. El amor del prójimo es el amor de aquel Dios que puso el complemento de la Ley y los Profetas en la unión de una y otra caridad; y para que ninguno dude que ofrece a Dios lo que reparte con el hombre, dijo el Salvador, hablando de sustentar y socorrer a los pobres: Lo que hicísteis por uno de estos, por mí lo hicísteis. (S. León Papa, Serm. 94, c. 4, sent. 77, Trie, T. 8, p. 402 y 403.)"

"Una enhorabuena de los bienes que el Señor te concede, mas para emplearlos en buenas obras y en cumplimiento de los preceptos, y según la doctrina del Señor. Experimenten los pobres que eres rico: beneficie tu abundancia al necesitado: y para conseguir los premios del Señor, pides por la boca de todos los que dirigen por tu alma sus oraciones. Acopia en el cielo tesoros y posesiones, cuyos frutos durarán siempre, libres de las injusticias de los hombres, y de las injurias del tiempo: no los abrasará el sol ni los pudrirá la lluvia. Pecas contra tu Dios si crees que puedes hacer otro Dios si crees que puedes hacer otro uso de las riquezas que el de emplearlas en salvarte; pues de otro modo, el grande patrimonio sólo será una poderosa tentación: si no se hace buen uso de él, ya las riquezas en vez de rescatamos de las culpas, sólo sirven para aumentarlas. (S. Cipriano, ibid., sent. 10, Tric. T. 1, p. 297.)"