OBEDIENCIA


Citas de la Sagrada Escritura

Jesús, durante su estancia en Nazaret, obedecía a José y a Maria: Lc 2, 51.

Obediencia de Maria al serle comunicado el misterio de la Encarnación: Lc 1, 35-38.

Fruto de la obediencia de Maria: su maternidad divina: Lc 1,35, 38.

Nuestro Señor ve en los que cumplen la voluntad de Dios a su madre y a sus hermanos: Mt 12,

48-50; Mc 3, 33-35; Lc 8, 21.

Obediencia de José al ángel: Mt 1, 18-25; 2, 13-14.

Obediencia de José y Maria al decreto de César Augusto: Lc 2, 2-5.

Obediencia de José y Maria a la Ley judaica: Lc 2, 21-24.

Obediencia de los Magos a la inspiración de Dios: Mt 2, 1-12.

La obediencia debe ser norma de todos nuestros actos: Mt 3, 1316; Jn 13, 3-9.

Obediencia a la vocación: Mt 4, 18-22; 9, 9; Mc 1, 16-20; 2, 13-14; Lc 5, 27-28.

Obediencia del diácono Felipe: Hech 8, 26-27.

Obediencia de Saulo: Hech 9, 5-9.

Obediencia de Ananías: Hech 9, 11-17.

Obediencia del Centurión Cornelio: Hech 10, 7-9.

Obediencia de Pablo a una orden recibida en sueños en Tróade: Hech 16, 9-10.

Cómo Pablo obedece primeramente a Dios: Hech 18, 19, 11-13.

Cómo Pablo es obedecido por sus compañeros: Hech 21, 14-15.

Obediencia de Nuestro Señor a su Padre Dios: Rom 5, 19.

Por la obediencia ha rescatado Nuestro Señor a los hombres: Rom 5, 19.

Todos los que obedecen al Espiritu Santo son hijos de Dios: Ron' 8, 14.

La obediencia de los primeros cristianos se hizo notoria en todo el mundo, por la cual los alaba San Pablo: Rom 16, 19.

La obediencia debe ser efectiva. Parábola de los dos hijos enviados a la viña: Mt 21, 28-31.

Dios Padre otorga al Espiritu Santo a los que obedecen: Hech 5, 32.

Hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres: Hech 5, 29.

Hijos, obedeced a los padres en todo. Col 3, 20.

Obedeced a vuestros superiores y estadles sujetos, que ellos velan sobre vuestras almas como quien ha de dar cuenta de ellas, para que lo hagan con alegría y sin queja, que esto seria para vosotros sin utilidad. Heb 13, 17.

Aquel, pues, que escucha mis palabras y las pone por obra, será el varón prudente, que edifica su casa sobre roca. Mt 7, 24.

Se humilló haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Flp 2, 8.

«Mejor es la obediencia que las víctimas». Saul rechazado por Dios: I Sam 15, 10-23.

Si hubieses atendido a mis mandamientos, tu paz seria como un río, y tu justicia como las olas del mar. Is 48, 18.


SELECCIÓN DE TEXTOS

Facilidad y dificultades de la obediencia

3673 ...Decir que dejaremos nuestra voluntad en otra parece muy fácil, hasta que probándose se entiende que es la cosa más recia que se puede hacer, si se cumple como se ha de cumplir (SANTA TERESA, Camino de perfección, 32, 5).

3674 Te mandan una cosa que crees estéril y difícil.—Hazla. —Y verás que es fácil y fecunda. (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 623).

3675 Fueron, pues, los que habían sido enviados, y hallaron al pollino... Asi también debemos hacer nosotros, que debemos acometer con mucho afecto y gran solicitud cuanto se nos mande, por bajo que sea, sabiendo que todo lo que se hace por Dios no es pequeño, sino digno del reino de los cielos (TITO BOSTRENSE en Catena Aurea, vol. Vl, p. 349)

3676 Dijome una vez (el Señor), que no era obedecer si no estaba determinada a padecer; que pusiese los ojos en lo que El habia padecido y todo se me haría fácil (SANTA TERESA, Vida, 26).

3677 A veces el Señor sugiere su querer como en voz baja, allá en el fondo de la conciencia: y es necesario escuchar atentos, para distinguir esa voz y serle fieles. En muchas ocasiones, nos habla a través de otros hombres, y puede ocurrir que la vista de los defectos de esas personas, o el pensamiento de si están bien informados, de si han entendido todos los datos del problema, se nos presente como una invitación a no obedecer (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Es Crssto que pasa, 17).

Frutos, eficacia y poder de la obediencia

3678 ¡Oh poder de la obediencia!—El lago de Genesaret negaba sus peces a las redes de Pedro. Toda una noche en vano. —Ahora, obediente, volvió la red al agua y pescaron «piscium multitudinem copiosa».»—una gran cantidad de peces—Créeme: el milagro se repite cada día (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 629).

3679 Para adquirir este tesoro, no hay mejor camino que cavar y trabajar para sacarle de esta mina de la obediencia; que mientras más caváremos, hallaremos más, y mientras más nos sujetáremos a los hombres, no teniendo otra voluntad sino la de nuestros mayores, más estaremos señores de ella para conformarla con la de Dios (SANTA TERESA, Fundaciones, 5, 13).

 

3680 Dios no necesita de nuestros trabajos, sino de nuestra obediencia (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre S. Mateo, 56).

3681 Tiene por compañeras la honra y la dignidad, porque no es esclavitud o servidumbre de hombre a hombre, sino sumisión a la voluntad de Dios, que reina por medio de los hombres (LEÓN XIII, Enc. Immortale Dei).

 

3682 Yo creo que, como el demonio ve que no hay camino que más presto lleve a la suma perfección que el de la obediencia, pone tantos disgustos y dificultades debajo de color de bien (SANTA TERESA, Fundaciones, 5, 10).

3683 Haz que tu padre espiritual te señale las obras de piedad que has de practicar, y con eso tendrán duplicada gracia y bondad, una por si misma, puesto que son piadosas, y otra por la obediencia, que las ordena y en cuya virtud se ejecutan. Bienaventurados los que obedecen, porque Dios no permitirá jamás que se extravien (SAN FRANCISCO DE SALES, Introd. a la vida devota, 3, 11).

 

3684 Mientras nos sometemos humildemente a la voz ajena nos superamos a nosotros mismos en el corazón (SAN GREGORio MAGNO, Moralia, 35).

3685 Muchas veces me parecía no se poder sufrir el trabajo conforme a mi bajo natural, me dijo el Señor: Hija, la obediencia da fuerzas (SANTA TERESA, Fundaciones, pról. 2).

3686 Si no entristeces a esta gracia, conocerás los secretos que el Verbo comunica por medio de quien quiere y cuando quiere [...]. Si te acercas atentamente, sabrás todo lo que Dios concede a los que verdaderamente aman (cfr. I Cor 2, 9).

Se convierten en un jardín de delicias; en ellos va a crecer un árbol fecundo y vigoroso que los colmará de ricos frutos. Ellos son el terreno en que fueron plantados el árbol del conocimiento y el árbol de la vida. Porque lo que mata no es el árbol del conocimiento, sino la desobediencia (Epístola a Diogneto XI, 3 y XII, 2-3).

 

 

Seguridad de la obediencia

 

3687 Obedecer..., camino seguro.—Obedecer ciegamente al superior..., camino de santidad.—Obedecer en tu apostolado..., el único camino: porque, en una obra de Dios, el espiritu ha de ser obedecer o marcharse (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 941).

3688 ¡Oh, Señor, cuán diferentes son vuestros caminos de nuestras torpes imaginaciones, y cómo de un alma que está ya determinada a amaros y dejada en vuestras manos no queréis otra cosa, sino que obedezca y se informe bien de lo que es más servicio vuestro y eso desee! (SANTA TERESA, Fundaciones, 5, 6).

3689 Obediencia que con toda verdad puedo decir que es la virtud propia de la criatura racional que actúa bajo la potestad de Dios; y tambien que el primero y mayor de todos los vicios es el orgullo, que lleva al hombre a querer usar de su potestad para la ruina, y tiene el nombre de desobediencia (SAN AGUSTiN, Sobre el Génesis, 8).

3690 Gran cosa es estar en obediencia, y vivir debajo de prelado, y no ser suyo propio: mucho más seguro es estar en sujeción que en mando (Imitación de Cristo, 1, 9, 1).

3691 La obediencia es virtud que inclina la voluntad a cumplir el mandato legitimo del superior, en cuanto es manifestación de la Voluntad de Dios (SANTO TOMÁS, Suma Teológica, 2-2, q. 104).

3692 La humildad, como virtud especial, considera principalmente la sujeción del hombre a Dios, en cuyo honor se humilla sometiéndose incluso a otros (SANTO TOMAS, Suma Teológica, 2-2, q. 161, a. 1).

3693 ¿Qué importa que Dios nos manifieste su voluntad por si mismo o por sus ministros, ya sean ángeles, ya sean hombres? (SAN BERNARDO, De praeceptis et dispositionibus 9).

3694 Pierde ella (el alma) su regalo, y lo tiene por bien perdido porque no se acuerda de su contento, sino en cómo hacer más la voluntad del Señor, y así es en la obediencia. Seria recia cosa que nos estuviese claramente diciendo Dios que fuésemos a alguna cosa que le importa, y no quisiéramos porque estamos más a nuestro placer (SANTA TERESA, Fundaciones, 5, 5).

 

3695 Es conveniente obedecer sin ningún género de fingimiento, porque no es a éste o a aquel obispo que vemos a quien se trataria de engañar, sino que el engaño iria dirigido contra el obispo invisible; es decir, en este caso ya no es contra un hombre mortal, sino contra Dios, a quien aun lo escondido está patente (SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA, Carta a los Magnesios, 1).

3696 Cada uno entienda que el fin de todos estos ejercicios y de toda la vida espiritual es la obediencia de los mandamientos de Dios y el cumplimiento de la divina voluntad, para lo cual es necesario que muera la voluntad propia, para que así viva y reine la divina, pues es tan contraria a ella (SAN PEDRO DE ALCÁNTARA, Trat. de la oración y meditación, 11, 5).

 

 

Obedecer los consejos del confesor

3697 Yendo con limpia conciencia y con obediencia, nunca el Señor permite que el demonio tenga tanta mano que nos engañe de manera que pueda dañar el alma; antes viene él a quedar engañado (SANTA TERESA, Fundaciones, 4, 2).

 

3698 Muchas veces me ha dicho el Señor que no deje de comunicar toda mi alma y las mercedes que el Señor me hace con el confesor, y que sea letrado, y que le obedezca. Esto muchas veces (SANTA TERESA, Vida, 26, 3).

3699 Siempre que el Señor me mandaba una cosa en la oración, si el confesor me decia otra me tornaba el mismo Señor a decirme que le obedeciese; después su Majestad le volvía para que me lo tornase a mandar (SANTA TERESA, Vida, 26, 5).

 

Cualidades de quien ejerce la autoridad

3700 Ninguno manda con seguridad sino el que aprendió a obedecer de buena gana (Imitación de Cristo, 1, 20, 3).

3701 (El ejercicio de la autoridad no es más que) un oficio de amor (SAN AGUSTIN, Trat. Evang. S. Juan, 123).

3702 (Recomienda la santa a la madre priora): Procure que sea amada para que sea obedecida (SANTA TERESA, Constituciones, 9, 1).

Cualidades de la obediencia

3703 El enemigo: ¿obedecerás... hasta en ese detalle «ridículo»? Tú, con la gracia de Dios: obedeceré... hasta en ese detalle «heroico» (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 618).

3704 Has de obedecer cuando te manden cosas agradables, como es el comer y divertirse, pues aunque entonces no parece gran virtud el hacerlo, el no hacerlo seria gran defecto; has de obedecer en las cosas indiferentes, como ponerte tal o tal vestido, ir por tal o por cual camino, cantar o callar, y ésta será una obediencia muy loable; has de obedecer también en las cosas difíciles, ásperas y duras, y ésta será obediencia perfecta; has de obedecer, finalmente, con dulzura, sin enfado y, sobre todo, por amor (SAN FRANCISCO DE SALES, Introd. a la vida devota, 3, 11).

3705 Hay tres modos diferentes de obedecer: separándonos del mal por temor al castigo, y entonces nos colocamos en una actitud servil; o por alcanzar el premio ofrecido, y en este caso nos asemejamos a los mercenarios; o por amor al bien y por afecto a aquel que nos manda, y entonces imitamos la conducta de los buenos hijos (SAN BASILIO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 207).

3706 Purificad vuestras almas en la obediencia, la cual no debe proceder sólo de la necesidad, sino de una franca voluntad y deseo de agradar a Dios. La voluntad del superior, sea como sea conocida por nosotros, ha de servirnos de precepto. Las consideraciones que deseo en vuestra obediencia se encierran todas en una; pues no deseo más que la sencillez, que rinde dulcemente el corazón a las órdenes y se siente feliz obedeciendo hasta en las cosas que repugnan, y más en éstas que en ninguna otra.

No deseéis, pues, nada más que lo que Dios quiere y haced lo que os diga el que os mande, con tal que no haya pecado en ello. Quered lo que quieren los superiores y querréis lo que Dios quiere: con ello seréis de veras obedientes y dichosos (SAN FRANCISCO DE SALES, Epistolario, fragm. 46, I.c.,p.680).

3707 La obediencia hace meritorios nuestros actos y sufrimientos, de tal modo que, de inútiles que estos últimos pudieran parecer, pueden llegar a ser muy fecundos. Una de las maravillas realizadas por nuestro Señor es haber hecho que fuera provechosa la cosa más inútil, como es el dolor. El lo ha glorificado mediante la obediencia y el amor. La obediencia es grande y heroica cuando por cumplirla está uno dispuesto a la muerte e ignominia (R. GARRIGOU LAGRANGE, Las tres edades de la vida interior, vol. II, p. 683).

 

El ejemplo de Jesucristo

 

3708 Jesucristo, en cumplimiento de la voluntad del Padre, inauguró en la tierra el reino de los cielos, nos reveló su misterio y realizó la redención con su obediencia (CONC. VAT.II, Const. Lumen gentium, 3).

3709 Cristo, a quien el universo está sujeto, estaba sujeto a los suyos(SAN AGUSTIN, Sermón 51).

3710 La señal de la humildad es la obediencia, mientras que la soberbia nos inclina a hacer la propia voluntad y a buscar aquello que nos ensalza, y a no querer dejarnos dirigir por los demás, sino a dirigirlos a ellos. La obediencia es lo contrario de la soberbia. Mas el Unigénito del Padre, venido del cielo para salvarnos y sanarnos de la soberbia, hizose obediente hasta la muerte en la cruz (R. GARRIGOU LAGRANGE, Las tres edades de la vida interior, vol. II, p. 683).

 

3711 Baja del cielo por obedecer a un hombre y se deja poner sobre los altares en cuanto los hombres quieren. Asi está sin moverse por si mismo, déjase estar donde lo ponen, o expuesto en la custodia, o cerrado en el sagrario; déjase conducir por donde lo llevan, así por las calles como por las casas; permite que cualquiera le reciba en la comunión, sea justo o pecador. Mientras vivió en este mundo, dice San Lucas, obedecía a Maria Santísima y a San José, mas en este Sacramento obedece a tantas criaturas como son en el mundo los sacerdotes (SAN ALFONSO M. a DE LIGORIO, Visitas al Stmo. Sacramento, 25).

Obediencia de la Virgen

3712 Tratemos de aprender, siguiendo su ejemplo en la obediencia a Dios, en esa delicada combinación de esclavitud y de señorío. En Maria no hay nada de aquella actitud de las vírgenes necias, que obedecen, pero alocadamente. Nuestra Señora oye con atención lo que Dios quiere, pondera lo que no entiende, pregunta lo que no sabe. Luego, se entrega toda al cumplimiento de la voluntad divina: he aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra (Lc I, 38) (J. ESCRIVA DE BAEAGUER, Es Cristo que pasa, 173).

Obediencia.- "De nadie es enemigo el cristiano: ¿cuánto menos lo será del Emperador, a quien es preciso que ame, reverencie, honre y le desee la salud, sabiendo que está puesto por su Dios? Veneremos, pues, al Emperador, como nos es permitido y como a él le conviene; como a un hombre segundo después de Dios, y en lo que suele dar a Dios en esta vida, a Dios solamente inferior, esto es todo lo que él puede desear, pues ya de este modo es mayor que todos, cuando sólo es menor que el Dios verdadero. (Tertuliano, ad Scapulam, e. 1, sent. 4, adic., Tric. T. 1, p. 359 y 360.)"

"Dice el Apóstol: Yo procuro agradar a todos en todas las cosas, no pretendiendo lo que me es ventajoso en particular, sino lo que es útil a muchos para salvarse. Es agradar a Dios y no a los hombres, cuando se les da gusto en lo que no desagrada a Dios; pero cuando únicamente se estudia el medio de agradar a los hombres, es un cuidado que no se puede referir al de agradar a Dios, pues tiene por término aquellos a quien se quiere complacer. (S. Hilario, in Psalm. 52, sent. 28, Tric. T. 2, p. 264 y 265.)"

"Los criados deben obedecer a sus amos con afecto, y a gloria de Dios, generalmente, y en todo cuanto puedan, sin faltar a la ley divina. (S. Basilio, Reg. 75, sent. 5 1, Tric. T. 3, p. l98.)"

"Los hijos deben honrar a sus padres y obedecerles en todo lo posible, sin faltar a los Mandamientos de Dios. (S. Basilio, Reg. 76, c. 1, sent. 53, Tric. T. 3, p. l99.)"

"Los cristianos deben estar sujetos a las potestades establecidas para gobernarlos, en todas las cosas que no se oponen a la ley de Dios. (S. Basilio, Reg. 79, c. 2, sent. 55, Tric. T. 3, p. l99.)"

"Siempre es útil el silencio cuando os reprenden. Si os reconocéis culpados, callad por no agravar el pecado negándole; cuando no os conocéis reos, callad también y sírvaos de consuelo vuestra misma inocencia: no pueden las palabras de otro hacer culpada una conciencia que sabe que está inocente. (S. Ambrosio, in Psalm. 38, sent. 50, Tric. T. 4, p. 323.)"

"Para que no piense el pueblo que carece de culpa cuando sigue los errores de los falsos doctores que le engañan, dice Dios: No escuchéis los discursos de los profetas que os predican la mentira y os seducen, porque entonces será igual el castigo en el discípulo y en el maestro, (S. Jerón., lib. 4, in c. 24, sent. 65, Tric. T. 5, p. 294.)"

"A todos los hombres, no sólo a los seculares, sino también a los Monjes y Sacerdotes, dice el Apóstol: Todas las personas estén sujetas a las potestades superiores. Aun cuando fuéseis Apóstoles, Evangelistas o Profetas, tendréis obligación de sujetaros, porque la religión y la piedad no eximen de esta sujeción. (S. Juan Crisóst., Homil. 22, sent. 292, Tric. T. 6, p. 36l.)"

"Desde la más remota antigüedad han juzgado los pueblos de común acuerdo que debían proveer lo necesario a la subsistencia de sus Príncipes, persuadiéndose a que estaba a su cargo asistir a las necesidades de aquellos que dejaban sus propios asuntos para cuidar de los negocios del público, y tienen empleado su tiempo y su aplicación en el reposo y salud de los pueblos entregados a su conducta. (S. Juan Crisóst., Hornil. 22, sent. 293, Tric. T. 6, p. 36l.)"

"Obedeced a los que están puestos por Superiores y estadles sujetos. Me diréis: Si son malos, no les obedeceremos. ¿Qué llamáis malos? Si son tales en punto de fe, huid de ellos aunque sean Angeles del cielo; pero si solamente son malos en punto de las costumbres y conducta de la vida, eso no lo examinéis curiosamente. Esto no os lo digo de mí mismo, sino que lo aprendo de la Escritura, en la que hallaréis estas palabras de Jesucristo: Los escribas y fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés. Y aunque antes había dicho de cuantos males eran reos, añade: No obstante, haced todo cuanto os dijeren, mas no hagáis según sus obras. (S. Juan Crisóst., Homil. 34, c. 13, ad Hebr., sent. 392, Tric. T. 6, p. 385.)"

"Hacer el mal, sea quien fuere el que lo mande, no tanto será obediencia, cuanto desobediencia -porque se falta a lo que debemos a Dios-. (S. Bern., Ep. 7, n. 3, sent. 37, Tric. T. 10, p. 324.)"

"Vana es la excusa de haberlo hecho por obedecer al hombre, cuando se comete contra Dios. (S. Bern., Ep. 7, n. 8, sent. 92, Tric. T. 10, p. 327.)"

"Si alguno piensa ejecutar no teniendo precepto cierto, si tuviese suspensa su voluntad hasta preguntar al Prelado buscando la voluntad de Dios por medio de aquel a quien en su lugar obedece, por nada de cuanto le manden se turbará: porque es mucha la paz de los que aman tu ley y no hay para ellos escándalo. (S. Bem., Serm. 12, ad quosdam novit. convers., sent. 50, adic. Tric. T. 10, p. 366.)"

"Mi alimento, dice Jesucristo a los judíos, es hacer la voluntad del que me ha enviado y dar cumplimiento a su obra: Meus cibus est ut faciam voluntatem ejus qui missit me, etc. (Joann., IV, 34). He bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la del que me ha enviado. (Joann., VI, 38). No busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. (Joann., V, 30). Hágase, Padre mío, tu voluntad, y no la mía, dijo en el Huerto de las Olivas. (Luc., XXII, 42). San Pablo nos dice que Jesucristo fue obediente hasta la muerte, y muerte de cruz; factus est obediens usque ad mortem, etc. Mas todo está compendiado en las pocas palabras que nos dice el Santo Evangelio, que estaba sumiso a José y María: Erat subditus illis. (Barbier., T. 3, p. 463.)"

"La obediencia es una virtud excelente a las demás; nos lo dicen también San Gregorio, San Buenaventura, San Juan Clímaco, el que dice, es una perfecta negación del alma y del cuerpo, una muerte voluntaria, una vida sin inquietud, una navegación sin peligros, el sepulcro de la voluntad y una vida de humildad. Nos asemeja a un hombre que anda durmiendo y avanza al término de su viaje. Vivir en la obediencia no es nada más que poner nuestra carga sobre las espaldas de otro, nadar con el sostén de una mano extraña, ser llevado sobre las aguas para no ahogarse, y atravesar sin peligro el camino más corto y cómodo, el grande y peligroso océano de la vida. (Grad. IV, Barbier., T. 3, p. 467.)"

"La obediencia es preferible a los sacrificios: Iº,porque la obediencia es la inmolación de la voluntad. El hombre, dice San Bernardo, es tanto más agradable a Dios cuanto más presto se sacrifica con la espada del precepto, después de haber reprimido el orgullo de su libertad; 2º, porque la obediencia hace que nuestra voluntad se conforme a la voluntad de Dios, que es santísimo y es la forma y la regla de toda virtud y santidad; 3º, porque la obediencia hace de la voluntad un sacrificio vivo y continuo, en tanto que los antiguos sacrificios se componían solamente de la carne de los animales sacrificados, y duraban pocos instantes. En este sacrificio místico, pero muy noble, la voluntad muere, y sin embargo, vive: muere para sí mismo y vive en Dios y en la voluntad divina."

"Hay un mérito mucho mayor, dice San Gregorio, en someter la propia voluntad a la voluntad ajena, que en macerar nuestro cuerpo con largos ayunos, o que en atormentamos con sacrificio secreto por compunción. El que ha aprendido a subordinarse completamente a la voluntad de sus superiores tendrá en el cielo mayores méritos y mayor gloria que los que ayunan y lloran. (Moral, Barbier., T. 3, p. 467 y 468.)"

 

"El Abate Juan, en el lecho de la muerte, contestó a sus religiosos que le preguntaban cómo había llegado a tan alta perfección: Jamás he hecho mi propia voluntad, y jamás he mandado tampoco nada a los otros que no lo haya hecho yo el primero. (Cassian., de Instit. monach., lib. 5, c. 38, Barbier., ibid., p. 468.)"