PURGATORIO

 

Citas de la Sagrada Escritura

(Judas Macabeo) mandó hacer una colecta en las filas, recogiendo hasta dos mil dracmas, que envió a Jerusalén para ofrecer sacrificios por los pecados [...] Obra santa y piadosa es orar por los muertos. Por eso hizo que fuesen expiados los difuntos: para que fuesen absueltos de los pecados. 2 Mac 12, 43-46.

En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo. Mt 5, 26.

Con las riquezas injustas haceos amigos para que, cuando éstas falten, os reciban en los eternos tabernáculos. Lc 16, 9.

Haz gracia a todo viviente, y al muerto no le niegues tu benevolencia. Eclo 7, 37.

Y sucederá que en toda la tierra serán exterminados los dos tercios, y perecerán, pero será preservado un tercio. Yo pondré al fuego este tercio, y lo fundiré como se funde la plata, y lo acrisolaré como se acrisola el oro. Zac 13, 9.

[...] y luego enseguida vendrá a su templo el Señor, a quien buscáis, y el Angel de la alianza que deseáis. He aquí que llega, dice Yahvé de los ejércitos, y ¿quién podrá soportar el día de su venida? ¿Quién podrá mantenerse firme cuando aparezca? Porque será como fuego de fundidor y como lejia de batanero, y se pondrá a fundir y a depurar la plata y a purificar a los hijos de Leví, y los acrisolará como al oro y a la plata [...] Mal 3, 1 -3.

Y serán encerrados presos en la mazmorra, encarcelados en la prisión, y después de muchos días serán visitados. Is 24, 22.

Habré de soportar la ira de Yahvé, porque pequé contra El, hasta que juzgue mi causa y me haga justicia. Miq 7, 9.

Saca mi alma de la cárcel para que pueda alabar tu nombre. Me rodearán los justos en corona cuando te hayas mostrado propicio hacia mi. Sal 141, 8.

 

SELECCIÓN DE TEXTOS

Lugar de purificación

4458 Sucede que algunos mueren sin haber podido satisfacer totalmente la.penitencia debida por sus pecados, de los que ya se han arrepentido. No es congruente con la divina justicia que no satisfagan [...]. Así, pues, padecen esta pena después de la muerte, pero no en el infierno, en el cual padecen los hombres por sus pecados mortales, ya que sus pecados mortales han sido perdonados por la penitencia [...]. Es necesario, pues, admitir que existen penas temporales y purgatorias depués de esta vida y antes del juicio final. (SANTO TOMÁS, De rationibus fidei, n. IO10).

4459 De los principios que hemos expuesto puede deducirse fácilmente la existencia del purgatorio. Porque si es verdad que la contrición borra los pecados, no quita todo el resto de la pena que por ellos se debe; ni tampoco se perdonan siempre los pecados veniales, aunque desaparezcan los pecados mortales. Ahora bien, la justicia de Dios exige que una pena proporcional restablezca el orden perturbado por el pecado. Luego hay que concluir que todo aquel que muera contrito y absuelto de sus pecados, pero sin haber satisfecho plenamente por ellos a la divina justicia, debe ser castigado en la otra vida. Negar el purgatorio es, pues, blasfemar contra la justicia divina. Es, pues, un error, y un error contra la fe. (SANTO TOMÁS, Suma Teológica, Supl., q. 71, a. 1).

4460 El alma justa, al salir de su cuerpo, viendo en si misma alguna cosa que empaña su inocencia primitiva y se opone a su unión con Dios, experimenta una aflicción incomparable; y como sabe muy bien que este impedimento no puede ser destruido sino por el fuego del purgatorio, se baja allí de repente y con plena voluntad [...]. Sabiendo que el purgatorio es el baño destinado a lavar estas especies de manchas, corre allá [...], pensando mucho menos en los dolores que le esperan que en la dicha de encontrar alli su primitiva pureza. (SANTA CATALINA DE GÉNOVA, Trat. del Purgatorio, n. 12).

4461 Definimos con autoridad apostólica: que, según la común ordenación de Dios, las almas de todos los santos que salieron de este mundo [...], en las que no habla nada que purgar [...] o en las que hubo o habrá algo purgable, cuando después de su muerte se hubieren purgado [...] estuvieron, están y estarán en el cielo. (BENEDICTO XII, Const. dogm. Benedictus Deus, Denz. Sch. I.OOO).

 

4462 Si alguien dijere que después de recibida la gracia de la justificación de tal manera se le perdona la culpa y se le borra el resto de pena eterna a cualquier pecador arrepentido, que no queda reato alguno de pena temporal que haya de pagarse en este mundo, o en el otro en el purgatorio antes de que pueda abrirse la entrada en el reino de los cielos, sea anatema. (CONC.DE TRENTO, Denz. Sch. 1.580).

4463 Se ha de tener en cuenta que, por parte de los buenos, puede haber algún impedimento para que sus almas reciban, una vez salidas del cuerpo, el último premio consistente en la visión de Dios Efectivamente, la criatura racional no puede ser elevada a dicha visión, si no está totalmente purificada [ ..]. Pero a veces acontece que tal purificación no se realiza totalmente en esta vida, permaneciendo el hombre deudor de la pena, ya por alguna negligencia [...] o también porque es sorprendido por la muerte. Mas no por eso merece ser excluido totalmente del premio, porque pueden darse tales cosas sin pecado mortal, que es el único que quita la caridad [...]. Luego es preciso que sean purgadas después de esta vida antes de alcanzar el premio final. (SANTO TOMÁS, Suma contra gentiles, 4, 91).

Los sufragios en favor de las almas del Purgatorio

4464 Ofrecer el sacrificio por el descanso de los difuntos [...] es  una costumbre observada en el mundo entero. Por eso creemos que se trata de una costumbre enseñada por los mismos Apóstoles. En efecto, la Iglesia católica la observa en todas partes; y si ella no creyera que se les perdonan los pecados a los fieles difuntos, no haría limosnas por sus almas, ni ofrecería por ellas el sacrificio a Dios. (S. ISIDORO DE SEVILLA, Sobre los of icios eclesiásticos, 1).

4465 Pensemos en procurarles algún alivio del modo que podamos [...]. ¿Cómo? Haciendo oración por ellos y pidiendo a otros que también oren [...]. Porque no sin razón fueron establecidas por los apóstoles mismos estas leyes; digo el que en medio de los venerandos misterios se haga memoria de los que murieron [...]. Bien sabían ellos que de esto sacan los difuntos gran provecho y utilidad [...] (S. JUAN CRI SÓSTOMO, Hom. sobre la Epistola a los Filipenses, 3).

4466 El Concilio propone a los ortodoxos la siguiente profesión de fe para su vuelta a la Iglesia Católica: «Creemos [...] que los que verdaderamente arrepentidos murieron en caridad antes de haber satisfecho con frutos dignos de penitencia por los pecados de comisión y omisión, sus almas son purificadas después de la muerte con penas purgatorias [...], y para aliviar estas penas les aprovechan los sufragios de los fieles vivos, es decir, el sacrificio de la Misa, las oraciones, limosnas y otras obras de piedad que, según las leyes de la Iglesia, han acostumbrado hacer unos fieles por otros». (CONC. II DE LYON, Denz. Sch. 856).

4467 [...] algunos entre los discípulos (de Cristo) peregrinan en la tierra, otros, ya difuntos, se purifican, mientras otros son glorificados contemplando claramente al mismo Dios, Uno y Trino, tal cual es; todos, aunque en grado y forma distintos, estamos unidos en fraterna caridad y cantamos el mismo himno de gloria a nuestro Dios [...]. Así que la unión de los peregrinos con los que durmieron en la paz de Cristo de ninguna manera se interrumpe, antes bien, según la constante fe de la Iglesia, se fortalece con la comunicación de los bienes espirituales [...]. La Iglesia de los peregrinos, desde los primeros tiempos del cristianismo, tuvo perfecto conocimiento de esta comunión de todo el cuerpo mistico de Jesucristo y así conservó con gran piedad el recuerdo de los difuntos y of reció sufragio por ellos, porque santo y saludable es el pensamiento de orar por los difuntos para que queden libres de sus pecados (2 Mc 12, 46). (CONC. VAT. II, Const. Lumen gentium, nn. 49-50).

 

En esta vida podemos purificarnos

4468 Lo que ha de llenarse ha de empezar por estar vacío. Has de llenarte del bien, comienza por echar fuera el mal. Imagina que Dios te quiere hacer rebosar de miel: si estás lleno de vinagre, ¿dónde va a depositar la miel? Primero hay que vaciar lo que contenía el recipiente: hay que limpiar el mismo vaso; hay que limpiarlo, aunque sea con esfuerzo, a fuerza de frotarlo, para que sea capaz de recibir esta realidad misteriosa (S. AGUSTIN, Trat. sobre la la Epistola de S. Juan, 4).

 

4469 (Dios permite las humillaciones de algunos para que sus  almas) estén del todo purificadas al poner el pie en el umbral de la otra vida, o por lo menos no tengan que sufrir más que una pena muy leve. (CASIANO, Colaciones, 7).

4470 Esforcémonos por hacer penitencia en esta vida. ¡Qué dulce será la muerte de quien de todos sus pecados la tiene hecha, y no ha de ir al Purgatorio! (SANTA TERESA, Camino de perfección, 40, 9).

4471 Mejor es purgar ahora los pecados y vicios que dejarlos  para el purgatorio. (Imitación de Cristo, I, 24, 3).

Las penas del Purgatorio

4472 (Estas penas son) tan intensas que la pena minima del purgatorio excede a la mayor de esta vida. (SANTO TOMÁS, SUma Teológica, Supl., q. 71, a. 3).

4473 (Es doctrina común que existe pena de daño y de sentido).  La pena de daño consiste en que se les retrasa la visión de Dios. (SANTO TOMÁS, Suma Teo/ógica, Supl., q. 71, a. 2).

4474 En aquello que peca el hombre principalmente, será más  gravemente punido. Alli los perezosos serán pungidos con aguijones ardiendo, los golosos serán atormentados con gravisima hambre y sed, los lujuriosos y amadores de deleites serán envestidos en pez y azufre ardiendo, los envidiosos aullarán con dolor como perros rabiosos. No hay vicio que no tenga su propio tormento. Alli los soberbios serán llenos de toda confusión, los avaros serán puestos en miserable necesidad. Alli más grave sera pasar una hora de pena que a-tui cien años de penitencia amarga. (Imitación de Cristo I, 24, 4).

Devoción a las almas del Purgatorio

4475 Las ánimas benditas del purgatorio.—Por caridad, por   justicia, y por un egoismo disculpable—¡pueden tanto delante de Dios!—tenlas muy en cuenta en tus sacrificios y en tu oración. Ojalá, cuando las nombres, puedas decir: «Mis buenas amigas las almas del purgatorio...». (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 571).

4476 Encomendémosle nuestras vidas y las de aquellos que, habiendo vivido en otro tiempo con nosotros, nos han precedido, ya en la morada eterna. (S. GREGORIO DE NACIANCENO, Disertación 7).