Sacerdote                            ver sacerdocio

"¡Horrible crimen! Los judíos sólo una vez pusieron las manos sobre Cristo para hacerle morir: pero los malos Sacerdotes despedazan todos los días el Cuerpo sacratísimo. ¡Oh manos dignas de cortarse! Teman que se haya dicho por ellos en el Evangelio: Si tu mano te escandaliza, córtatela. En efecto, ¿qué manos merecerán mejor este castigo, que las que cometen un escándalo tan grave en todo el cuerpo de Jesucristo? (Tertuliano, lib. de la Idolatría, c. 7, sent. 17, Tric. t. 1, p. 200.)"

"Los que os llaman felices os inducen al error... Conviene, pues, que el Sacerdote de Dios no engañe con falaces obsequios, sino que provea de remedios saludables. Ignorante es el médico que toca, que

trata con suavidad las cavidades hinchadas de las heridas: pues aumenta el veneno cuando le conserva encerrado en la profundidad de las entrañas. La herida se ha de abrir y cortar, y después de haber cortado lo que estaba podrido, aplicar más fuerte medicina. Aunque el enfermo, impaciente con el dolor, de voces, clame y se queJe, después dará las gracias en conociendo la sanidad. (S. Cipriano, lib. de Lapsis, sent. 10, adic., Tric. T. 1, p. 3 8 l.)"

---Esverdad que era permitido vivir para vosotros mismos antes de que os ordenasen, mas sabed, y no dudéis que después de ordenados ya estáis en la obligación de vivir para aquellos por quienes os ordenaron. (S. Atanasio, ad Dracont. Epist., sent. 2, Tric. T. 2, p. 17 l.)"

"Cuando no sepáis si un Sacerdote es o no digno del elevado ministerio que se le ha cometido, guardaos de despreciarle, pues esto sería obrar contra el precepto de Jesucristo: porque el oro, aunque tal vez esté cubierto de barro, no por eso pierde su esplendor y su belleza, ni recibe disminución alguna. (S. Efrén, de Sacerd., sent. 1, Tric. T. 3, p. 77.)"

"Bien puede el escultor en un día arrojar en el molde una estatua: pero ¿,quién podrá en tan poco tiempo formar un hombre que fuese capaz de defender la verdad, de entrar en sociedad con los Angeles, de glorificar a Dios con los Arcángeles, de hacer que pasen sus sacrificios al altar supremo del Rey del cielo, de ejercer con Jesucristo la función del Sacerdocio, de restablecer en el hombre la obra de Dios, y retallar en el su santa Imagen, de trabajar en el mundo espiritual y celeste, que es la Iglesia, y, en fin, de pasar más allá de lo que acabo de decir, dt tal modo, que sea como un Dios, que pueda hacer que los otros se conviertan al Señor? Yo se de quien somos Ministros, cuán bajo es el lugar que merecemos y cuán elevado es aquel Dios a quien enviamos nuestras ofrendas; y por último, yo se la grandeza de Dios y la pequeñez del hombre. (S. Greg. Nacianc., Orat. 1, sent. 5, Tric. T. 3, p. 352.)"

"En otro tiempo no era permitido indiferentemente a todo el mundo entrar en el templo, sino solamente a los que vivían en grande pureza de cuerpo y espíritu; y aún menos era permitido a todos pasar al santuario, ni mirar, ni tocar al velo, al propiciatorio, ni al arca, ni los querubines. ¿Cómo, pues, conociendo estas verdades, y que ninguno puede ser digno del gran Dios, del gran Sacrificio y del Santo Pontífice, si el mismo no está sacrificado a Dios, como una Hostia viva y santa, ni le ha presentado un culto espiritual que le sea agrada

ble: cómo digo, conociendo estas cosas, podré yo tener audacia para ofrecerle este sacrificio exterior, este anticipo de los grandes misterios, y tomar la vestidura, nombre y dignidad de Sacerdote'? (S. Greg. Nacianc., Orat. 1, sent. 6, Tric. T. 3, p. 352.)"

---Sonindignos del Sacerdocio, cuyas funciones ejercen, los que no tienen las preparaciones convenientes: los que nada han padecido por el amor a la virtud; los que a un mismo tiempo se hacen discípulos y maestros de la piedad; los que se introducen a querer purificar a los otros antes de haberse purificado a si mismos; los que ayer eran profanos y hoy disponen de las cosas santas; los que son antiguos en el vicio, y nuevos en la virtud. Sois discípulos de un Señor que es benigno y bueno, y sufre nuestras flaquezas. si vuestro hermano resiste al principio, esperad con mansedumbre a que vuelva sobre sí; si resiste segunda vez, no desesperéis, porque aún no ha llegado el tiempo de sanar; si continúa en resistir tercera vez, ¡mitad la paciencia de aquel Jardinero del Evangelio, suplicando al Supremo Señor que no arranque todavía ese árbol inútil e infructuoso, y que no le mire con ojos de aversión, sino que la pode, cultive y beneficie, esto es, que use de aquella corrección que se hace con la confesión y vergüenza pública. (S. Greg. Nanianc., Orat 26, sent. 4 1, Tric. T. 3, p. 358.)"

"Establezco como ley general para todos los que tienen el cargo de gobernar las almas, y son como los árbitros de la buena y sana doctrina, que no deben agriar ni turbar los espíritus con la excesiva dureza, ni tampoco hacerlos más insolentes y orgullosos con la demasiada relajación y condescendencia sino que es preciso que en todo lo que pertenece a la fe, obren con maduro y prudente consejo, para no dejarse llevar ninguno de los dos extremos. (S. Greg. Nacianc., Orat, 32, sent. 43, Tric. T. 3, p. 359.)"

"El bautismo que recibió Jesucristo a los treinta años antes de haber ejercido ninguna de las funciones de su ministerio, nos enseña que antes de gobernar a otros, debemos habernos purificado y obedecido con humildad a los superiores, y que ninguno se debe resolver a predicar antes de llegar a la edad madura y perfecta, así en el cuerpo como en el espíritu. (S. Greg. Nacianc., 39, sent. 46, Trie. t. 3, p. 359.)"

"Mejor es ceder las riendas del gobierno de nuestra salud a los que son excelentes en el arte, que ser imperitos conductores de otros y sujetar los justos oídos, que mover la lengua ignorante. (S. Greg. Nacianc., Orat. 1, sent. 1, adic., Tric. T. 3, p. 393.)

--Con más gusto debéis aprender algo acerca de Dios, que enseñarlo: procediendo de rnodo, que dejando el exarnen exacto de estas cosas a los dispensadores de la divina palabra, debéis reverenciar al Señor, lo menos, con palabras, lo más con obras. (S. Greg. Nacianc., Orat., 2, sent. 2, adic., Tric. ídern, ídern.)

---Si alguno está encargado del gobierno de otros, debe compadecerse mucho de sus culpas, y tener presente que aunque elevado en dignidad sobre ellos, no por eso es de otra naturaleza, y que así está expuesto a caer en las rnismas faltas. Por lo cual, Moisés había ordenado que se sacrificase una víctima por el Sacerdote, para advertir que era pecador y que tenía necesidad de rnuchas expiaciones corno los dernás. (S. Greg. de N isa, sent. 18, Tric. T. 4, p. 1 l6.)"

---No seáis tan faciles en separar los fieles de la comunión de lit Iglesia, los que debéis suplicar al Señor que no los separe de ella, y no desesperéis tan prontamente de su corrección. Emplead vuestros cuidados, cavad al pie de esos rnalos arboles, con reprensiones vivas-, fomentadles como en vuestro seño con caritativas exhortaciones; regadles con el agua de vuestros saludables docurnentos: aseguradlos con preceptos, como con unos fosos contra las avenidas de los enemigos de fuera. Hace empeño de aplacar en favor suyo la Indignación del Juez Eterno: procurad merecer el nombre de consoladores, que es el que consiguió Nuestro Señor entre lo hombres cuando les hizo favorables al Padre Divino. (S. Greg. ibid., sent. 19, Tric. ibid., ibid.)

---Si ves que el Sacerdote, huele a preciosos ungüentos, que viste delicadas telas, que asiste a las abundantes y regaladas rnesas, con razón diréis con las palabras del Evangelio: No conozco el árbol sacerdotal, porque no es éste su fruto. (S. Greg. de Nisa. Vit. de Moris, sent. -5, adic., Tnc. T. 4, p. 358.)

---De un modo vive el que está enfermo, y de otro el que está sano: el sano vive a su arbitrio, va donde quiere, desempeña libremente cualquier empleo y obligación; en enfermo está postrado en un estrecho aposento distante de la comunicación y retirado de ocupaciones. El que antes se deleitaba en los magníficos convites, ahora se sustenta con un poco de pan y agua. Esto sucede al que ha perdido la salud corporal: tú, pues, que estás enfermo en el alrna ¿,por qué no acudes al Médico'? ¿,Por qué con la confesión no le manifiestas tu enfermedad'? ¿Cómo sufres que te vaya consumiendo y que se vaya inflamando'? Vuelve alguna vez sobre ti, y conócete. Ofendiste a Dios, tienes irritado a tu Criador, al que tiene potestad sobre la vida presente. y es el

Señor y el Juez de la que está por venir-. (S. Greg. de Nisa, in Eccies. H. 2, sent. 11. adic., Ti-¡c. T. 4, p. 360.)

---Explora cuidadosarriente cuál es tu enfermedad; siéntela con el mayor dolor que te sea posible; haz que los hermanos se conduelan contigo, escoge un Sacerdote por padre que tome parte en tu aflicción. Tanto se entristece el Sacerdote por el pecado del que recibe por hijo en atención a la religión, como David cuando lloró la rnuerte de Absalón, y como Moisés por el pueblo impío que había formado el becerro. Por lo que debes tener más confianza en el que te engendró para Dios, que en los que te dieron la vida del cuerpo. No te detengas en manifestarle lo más oculto; descubre al médico las heridas más secretas de tu alma, que él cuidará de tu honra y tu salud. Más sienten los padres la deshonra de sus hijos, que los mismos hijos. (S. Gi-es,. de Nisa, ibid., sent. 12, adic., Ti-le. T. 4, p. 36 l.)

---Los pecados se perdonan en la Iglesia por la virtud de la palabra de Dios, se perdonan por medio del Sacerdote y por su sagrado ministerio. (S. Amibrosio, lib. 2, c. 3, sent. 11, Tr¡c. T. 4, p. 3 15.)

---El ministro de los sagrados altares debe estar distante de la causa de sus padres: para inspirar esta separación a los levitas, dijo el verdadero Príncipe de los Sacerdotes, Nuestro Señor, en su Evangelio: ¿,Quién es mi Madre, y quiénes son mis hermanos? (S. Amibrosio, de fug. saecul., c. 2, sent. 25, Tric. T. 4, p. 3 18.)

---Los Profetas de Dios y los Sacerdotes no deben reprender temerariarnente a los Príncipes cuando no han cornetido aquellos grandes pecados que es preciso reprender. Pero si hubiesen incurrido en éstos, me parece que no debe ahorrarse con ellos el Obispo, sino procurar que la reconvención sea conveniente a su culpa. (S. Amibrosio, in Psalm. 39, sent. 48, Tric. T. 4, p. 321)

---El verdadero Ministro del altar, para Dios nació y no para sí: porque la palabra Leví, significa es mío, para mí está particularmente destinado, o lo que es lo mismo, está escrito para mí. (S. Ambrosio, in Psalm. 118, sent. 62, Ti-¡c. T. 4, p. 325.)

los con lo que pudiera servir para aliviar la necesidad de los pobres: porque no os habéis entregado a Dios para enriquecer a los parientes, sino para conseguir la vida eterna en el fruto de las buenas obras. (S. Arribrosio, ¡bid., c. 30, sent. 128. Tric. ibid., ibid.)"

---En nada deben ser los Sacerdotes corno el resto del pueblo, ni en los deseos y pensarnientos, ni en el modo de vivir, ni en las costumbres. La dignidad sacerdotal les obliga a otra vida más seria, a otra gravedad y a otra piedad más sólida. A la verdad, ¿qué hallará el pueblo que observar y que imitar en el que no sobresalga en virtud al común de las gentes'? ¿,Qué admirará en vosotros si solamente ve lo que hay en él? Si no halla cosa en que le excedáis, o si le están dando en rostro, en el que miraba como digno de su respeto, los mismos defectos que le avergüenzan en sí mismo. (S. Amibrosio, Epist. 6, lib. 1. sent. 154, Tr¡c. 1. 4, p. 345.)"'

---Yo castigo mi cuerpo, para que no suceda que predicando a los otros, sea yo rnismo reprohado. Luego aquellos que no castigan su cuerpo y quieren predicar a otros, serán reprobados de Dios. (S. Ambrosio, Epist. 82, sent. 160, Tric. T. 4, p. 347.)

---El Sacerdote debe ser corno Melquisedech, sin padre y sin madre: y no se ha de elegir en él la nobleza de la sangre, sino la excelencia de las costumbres y el resplandor de la virtud. (S. Ambrosio, Epist., 82, sent. 163, Tr¡c. T. 4, p. 347.)

---Con grande cuidado debernos elegir a los que se han de hacer cargo de gobernar la casa de Dios: porque si para administrar las cosas temporales se buscan sujetos idóneos, cuánto más se habrá de procurar que lo sean los que han de dispensar las celestiales. (S. Ambrosio, in Epist. ad Rom., c. 7, sent. 41, Tric. T. 4, p. 406.)

---Hay muchos que siendo dignos, se excusan teniéndose por inhábiles para tan alto rninisterio: pero en esto se ve que son dignos. (S. Ambrosio, in Epist. ad Phil., sent. 42, adic., Tric. ¡bid., ¡bid.)

"Mucho conviene que el Sacerdote adorne el templo de Dios, para que aun en este exterior culto resplandezca el palacio de Dios. (S. Ambrosio, de Doct. fid., c. 2 1, sent. 45, adic., Ti-¡c. T. 4, p. 407.)

---Dios me guarde de decir mal de los que, sucediendo en la dignidad del Apostolado, forman todos los días el cuerpo de Jesucristo con sus sagradas bocas; de aquellos por cuyo ministerio nos hicimos cristianos; de los que, habiendo recibido en depósito las llaves del reino celestial, nos juzgan de algún modo antes del día del juicio, y conservan con una castidad acompañada de prudencia a la santa Esposa de Jesucristo. (S. Jerón- Ep. ad Heliod., c. 14, sent. 4, Tric. T. 5, p. 239.)

---Porque la palabra griega Clero, significa en latín suerte o porción, se llaman Clérigos, los que son de la porción o suerte del Señor. o aquellos a quienes el mismo Señor ha tocado por suerte. Estos, pues, deben hacerse dignos de poseer a Dios, o de que Dios los posea. Y así, el que, poseyendo al Señor, puede exclamar con el Profeta: El Señor es mi porción, sólo a El debe poseer: pues si posee otra cosa. no se podrá decir de éste con toda verdad que el Señor es su porción. (S. Jerón., Ep. ad Nepot. 52, sent. 5, Tric. T. 5, p. 239.)

---Es preciso que las gentes del mundo nos hallen más prontos para consolarlas en sus aflicciones, que para ir a comer y alegrarnos con ellas en el tiempo de la prosperidad. Es muy cierto que desprecian al eclesiástico que jamás se excusa de ir a comer con ellas cuando le convidan. Por lo cual nunca vayarnos por nosotros mismos. Debernos ir rara vez, aun cuando nos rueguen. (S. Jerón., Ep. ad Nepot. 52. sent. 8, Tric. T. 5, p. 240.)

--Los profetas falsos siempre prometen cosas agradables que gustan por algún tiempo. La verdad, por el contrario, es amarga y parece que los que la predican están llenos de amarguras, porque la Pascua del Señor que se celebra con los panes acimos de sinceridad y verdad. se ha de comer con yerbas amargas. (S. Jerón., advers. Jovirt., lib. 1, sent. 38, Ti-¡c. T. 5, p. 245.)

---No basta que el Sacerdote viva exento de pecado: debe estar tan adornado de virtudes, que siempre esté ocupado en las cosas santas y pronto a ofrecer el sacrificio por el pueblo. Es como el mediador entre Dios y el hombre,y tiene potestad para formar con su sagrada boca la carne del Cordero divino. (S. Jerón., Ep. 56, ad Fah., sent. 56, TI-¡c. T. 5, p. 248.)

---Yo te he constituido para que arranques y destruyas, para que edifiques y plantes. No se puede edificar el bien hasta haber destruido el mal, ni plantar en la tierra árboles buenos hasta haber arrancado los malos. (S. Jerón., in Joan, c. 1, sent. 62, Tric. T. 5, p. 249.)

---Los que quieren ser príncipes de los pueblos, tengan bien entendido que en el día del juicio han de dar cuenta a Dios, no solamente de sí mismos. sino también por todo el rebaño que estuvo sujeto a su conducta. (S. Jerón., lib. 3, in c. 12, sent. 64, Tric. T. 5, p. 249.)

---Los malos Sacerdotes son la causa de la perdición de los pueblos, (S. Jerón. lib. 2, c. 4, sent. 72, Tric. T. 5, p. 25 l.)

--Somios el campo que cultiva Dios, y el edificio que construye: nada es el que planta ni el que riega, sino Dios q ue da el incremento. No obstante, nos pide la servidumbre de nuestro mininisterio, y quiere que dispensemos sus dones, para que el que lleva la imagen de Dios, haga la voluntad de Dios. Por esto decirnos sagradamente en la oración del Señor: -Venga a nos el tu reino, hágase tu voluntad así en la tierra corno en el cielo.- ¿,Qué pedimos en estas palabras. sino que Dios sujete a si el que todavía no ha sujetado, y que haga en la tierra a los hombres rninistros de su voluntad como a los ángeles en el cielo? Cuando esto pedirnos, amamos a Dios y al prójimo, y no tenemos diferente amor, sino uno mismo, siempre que desearnos que sirva el que debe ser siervo, y que sólo el Señor mande. (S. León, Papa, Serm. 90, c. 39, sent. 70, Tric. ibid., págs. 400 y 40l.)

---El que enseña, debe atender a no predicar más que lo que el auditorio puede entender. Pues debe descender hasta ajustarse con la flaqueza de los oyentes. El que anuncia a los pequeñuelos cosas sublimes, que por lo rnismo no les han de aprovechar, más pretende hacer ostentación de sí, que ser útil a los que le escuchan. (S. Greg. el Grande, lib. 20, Mor., c. 2, sent. 2, adic., Tric. T. 9, p. 379.)

"Según la calidad de los oyentes debe ser el sermón de los predicadores, y de suerte, que a cada uno le sea útil para lo que en particular necesita, pero sin apartarse del arte de la edificación común. (S. Greg. el Grande, lib. 30, Mor., c. 4, sent. 4, adic., Tric. T. 9, p. 399.)

---El que asciende al sacerdocio, entra en el oficio de pregonero de Dios, para que vaya clamando antes de la venida del Juez que le va terriblemente siguiendo. Si el Sacerdote, pues, no sabe predicar, ¿cómo podrá dar clamores un pregonero mudo? Por esto se puso el Espíritu Santo sobre los primeros pastores en figura de lenguas, porque hacen que hablen de este divino Espíritu los que una vez llegó a llenar de si. Escrito está; de las campanillas del Sumo Sacerdote, para que cuando entre en el santuario se oiga el sonido, y no muera. Porque muere el Sacerdote, si cuando entra o sale no se oye su voz, y porque provoca la ira del Juez oculto, si llega sin el sonido de la predicación. (S. Gregorio el Grande, Part. 2, c. 4, sent. 10, adic., Tric. T. 9, p. 38 l.)

---La plática de la doctrina no entra en el entendimiento del necesitado, si no llega a su alma la recomendación del sermón por mano de la rnisericordia. Cuando la piedad del predicador riega la semilla de la palabra en el pecho del oyente, brota con facilidad. (S. Greg. el Grande, ¡bid., c. 7, sent. 11, adic., Tric. T. 9, ibid.)

"En el uso de la razón no se hallan las palabras de doctrina, sino en la perfecta edad. Por lo que el Señor, que estaba sentado a los doce años de su edad en medio de los doctores y en el templo, no quiso que se hallaran enseñando, sino preguntando: para que los hombres no se atreviesen a predicar en la corta edad, se dignó de preguntar a los hombres en la tierra cuando tenía doce años, el que por su divinidad está siempre enseñando a los Angeles en el cielo. (S. Greg. el Grande. Homil. 2, nep. Exeq., sent. 21, adic., Tric. ibid., p. 386.)

Me parece, hermanos, que no tolera Dios mayor perjuicio que el que padece de los Sacerdotes; cuando ve que dan ejemplo de perversidad los que el tiene puestos para la corrección de los otros, cuando pecarnos los que debiérarnos contener los pecados. (S. Greg., el Grande, Homil. 7, sent. 26, adic., Tric. ibid., p. 388.)"

---Lo que predicáis con las palabras, cumplidIo con las obras. Haced antes de enseñar. Cuidado no suceda que instruyendo a los otros, y ayudándolos a levantar de sus caídas, os las haga dar más peligrosos la soberbia y el deseo de la vana estimación. (S. Anselmo, Exhort. ad contemptum temporalium, sent. 28, Tric. ]bid., p. 346.)"

---Elque no tiene lit facilidad de agradar, no puede reconciliar ni aplacar. (S. Bern., de Convers. ad Cle., c. 33, sent. 18, Tric. T. 10, p. 323.)

---El pastor docto, pero que no es bueno, no aprovecha tanto con su abundante doctrina, cuanto perjudica con lo estéril de su vida. (S. Bern. serm. 76, in Cant., 11. 10, sent. 29, Tric. ibid., ibid.)"

---Al buen pastor no le pertenece buscar sus intereses, sino expederlos. (S. Bern., de Consid., c. 2, sent. 47, Ti-¡c. ]bid. ¡bid.)"

---¿Qué espera aquel, cuya vida es despreciable, sino que también desprecien su predicación? (S. Bern., Serm. 1, sent. 100, Ti-le. ¡bid. p. 328.)

---No puede excusar la ignorancla al que hace profesión de ser Maestro de la Ley. (S. Bern., Tract. ad Cler., c. 5, n. 15, sent. 104, Tric. ibid .ibid.)

---E lque no apacienta sus ovejas, es indigno de disfrutar de la leche y de la lana. (S. Bern., ibid., n. 20, sent. 105, Tric. ibid., ibid.)

---El que envía las ovejas al pastor sin persona que las guarde, no es pastor de ovejas, sino de lobos. (S. Bern. Serm. 77, in Cant.. sent. 134, Tric. ibid., p. 330.)

--Laschanzas en la boca del seglar, son chanzas, pero en la del Sacerdote, son blasfemas. (S. Bern., lib. 1 de Consid., c. 15, sent. 137, Tr¡c. ¡bid., ¡bid.)"

"Razón es que el que sirve al altar, viva del altar. Se te concede. pues, que si sirves bien, vivas, del altar, pero no lasciviar ni ensoberbecerte con los dineros del altar para que compres fresnos de oro, sillas bordadas, plateadas espuelas con remates purpúreos, pieles de varios colores para adornar el cuello y las manos. Por último, todo cuanto retengas de las rentas del altar, fuera del alimento necesario, y el vestido sencillo, no es tuyo, es rapiña, es sacrilegio. Contentémonos, pues, con vestidos que nos cubran, no que nos hagan lucir o ensoberbecernos, no con los que procuremos parecernos o agradar a las mujercillas. Me dirás: Esto mismo hacen aquellos con quienes hábito; y si yo no hago lo que todos, me notaran de singular. Por esto te digo que salgas de entre ellos para no vivir notado y señalado en la ciudad, o perecer con el ejemplo de los otros. (S. Bern., Epist. 2, ad Fulc. puer., sent. 4, adic., Trib. ibid., págs. 345 y 346.)

"No basta que el que se encarga del gobierno de otros, no sea de rnala vida: es preciso que sea de una eminente virtud, y que su mérito sea superior a su dignidad; que no fije límites a los deseos de elevarse sin cesar a más alto grado de perfección: que no mire tanto como ventaja el progreso en la virtud, cuanto comno pérdida el haberse descuidado en algo, y que no se persuada ninguno a que es una grande honra en él exceder en mérito al cornún del pueblo, sino que considere como vergonzoso el no ser digno del ministerio de que está encargado. (S. Greg. Nacianc., sent. 2, de Orat., Tric. T. 3, p. 35 l.)