TIEMPO DE CUARESMA
La celebración anual de la Cuaresma es tiempo
favorable, durante el cual se asciende a la santa montaña de la Pascua. El tiempo de
Cuaresma, con su doble carácter, prepara tanto a los catecúmenos como a los
fieles en orden a la celebración del misterio pascual. Los catecúmenos se
encaminan hacia los sacramentos de la iniciación cristiana, tanto por la
"elección" y los "escrutinios" como por la catequesis; los
fieles, por su parte, dedicándose con más asiduidad a escuchar la Palabra de Dios y a la
oración, y mediante la penitencia, se preparan a renovar sus promesas
bautismales" (Ceremonial de los Obispos, núm. 249).
Toda la iniciación cristiana comporta un carácter eminentemente
pascual, en cuanto es la primera participación sacramental en la Muerte y la Resurrección de
Cristo. La misma Vigilia pascual ha de ser el momento adecuado para celebrar
los sacramentos de la iniciación.
Durante la
Cuaresma hay que organizar la catequesis para aquellos
adultos que, bautizados siendo niños, no la hayan recibido, y que tampoco hayan
recibido aún la
Confirmación y la Eucaristía. Al mismo tiempo establézcanse
celebraciones penitenciales que los lleven a recibir el sacramento de la
reconciliación.
El tiempo de Cuaresma es también tiempo apropiado para llevar a
cabo los ritos penitenciales, a modo de escrutinios, para aquellos niños no
bautizados que han llegado a una edad adecuada para la catequesis, y también
para aquellos niños, ya bautizados, antes de que se acerquen por primera vez al
sacramento de la penitencia.
- Los domingos de Cuaresma tienen precedencia sobre todas la
fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que
coincidan en estos domingos han de trasladarse al lunes siguiente (NUAL 5)
- Todas las ferias de Cuaresma tienen preferencia sobre las
memorias obligatorias (NUAL 16b). Estas pueden ser celebradas solamente como
memorias libres (NUAL 14): la oración colecta de la Misa y la conmemoración en la Liturgia de las horas,
añadiendo la lectura hagiográfica y el responsorio en el oficio de Lecturas, y
la antífona con la oración de la memoria en Laudes y Vísperas.
Si se presenta alguna grave necesidad o utilidad
pastoral, puede celebrarse la
Misa más conveniente por mandato o con permiso del Ordinario
del lugar; y eso cualquier día, exceptuando las solemnidades, los domingos de
Cuaresma, el miércoles de Ceniza y las ferias de Semana Santa (NUAL 332) Las
misas de las exequias o funeral no se pueden celebrar en los domingos de
Cuaresma, las solemnidades de precepto, el Jueves Santo y el Triduo Pascual; y
las misas de difuntos después de recibida la noticia de la muerte y de primer
aniversario pueden celebrarse en las ferias que nos sean miércoles de Ceniza o
Semana Santa.
Debe darse, sobre todo en las homilías del domingo, la
catequesis del misterio pascual y los sacramentos, explicando con mayor
profundidad los textos del Leccionario y, de modo especial, las perícopas
evangélicas, que aclaran los diversos aspectos del Bautismo y de los demás
sacramentos, así como la misericordia de Dios.
Los pastores expondrán la Palabra de Dios, más a menudo y con mayor empeño,
en las homilías de los días de feria, en las celebraciones de la Palabra de Dios, en las
celebraciones penitenciales, en las predicaciones especiales propias de este
tiempo y en las visitas que hagan a las familias para su bendición anual.
Los fieles participen frecuentemente en las Misas feriales y, si
no es posible, invíteseles al menos a leer, en familia o privadamente, las
lecturas del día.
El tiempo de Cuaresma conserva su carácter penitencial.
Incúlquese a los fieles, por medio de la catequesis, la naturaleza propia de la
penitencia que, junto con las consecuencias sociales del pecado en cuanto es
ofensa a Dio? (Ceremonial de los Obispos, núm.. 25 1)
La virtud de la penitencia y su práctica son siempre elementos
necesarios de la preparación pascual: su práctica son siempre elementos
necesarios de la preparación pascual: su práctica externa, tanto de los
individuos como de toda la comunidad, ha de ser el resultado de la conversión
del corazón. Esta práctica, si bien debe acomodarse a las circunstancias y
exigencias de nuestro tiempo, sin embargo, no puede prescindir del espíritu de
la penitencia evangélica, y ha de orientarse también al bien de los hermanos.
No se olvide tampoco la participación de la Iglesia en la acción
penitencial, e insístase en la oración por los pecadores, introduciéndola frecuentemente
en la oración universal.
Recomiéndase a los fieles una participación más intensa y más
fructuosa en la liturgia cuaresmal y en las celebraciones penitenciales.
Exhórteseles, sobre todo, para que, según la ley y la tradición de la Iglesia, se acerquen en
este tiempo al sacramento de la
Penitencia y puedan así participar con el alma purificada en
los misterios pascuales. Es muy conveniente que el sacramento de la Penitencia se celebre,
durante el tiempo de Cuaresma, según el rito para reconciliar varios penitentes
con confesión y absolución individual, tal como viene indicado en el Ritual
Romano. Los pastores estarán más disponibles para el ejercicio del ministerio
de la reconciliación y darán facilidades para celebrar el sacramento de la Penitencia.
Se recomienda que se mantengan y renueven las asambleas de la Iglesia local según el
modelo de las antiguas "Estaciones" romanas. Estas asambleas de
fieles pueden ser convocadas junto a los sepulcros de los santos o en las
principales iglesias de la ciudad, o en los santuarios, o en otros lugares
tradicionales de peregrinación que sean más frecuentados en la diócesis
(Ceremonial de los Obispos n' 260)
- En tiempo de Cuaresma queda prohibido adornar con flores el
altar, y se permiten los instrumentos musicales sólo para sostener el canto,
como corresponde al carácter penitencial de este tiempo. Se exceptúan, sin
embargo, el domingo Laetare (IV de Cuaresma) y las solemnidades y fiestas
(Ceremonial de los Obispos nº 252)
- El color de las vestiduras sagradas en el tiempo de Cuaresma
es el morado. el rosa puede emplearse el IV domingo de
Cuaresma (IGMR 308)
- Desde el comienzo de la cuaresma hasta la Vigilia pascual no se dice
Aleluya en ninguna celebración, incluidas las solemnidades y las fiestas (NUAL
28). Sólo en las solemnidades y fiestas se dice Gloria y Te Deum.
- Los cantos de las celebraciones, y especialmente de la Misa, así como los de los
ejercicios piadosos, han de ser conformes al espíritu de este tiempo y
corresponder lo más Posible a los textos litúrgicos.
- El formulario de la
Misa es propio para cada día del tiempo de Cuaresma. en la liturgia de las horas la salmodia se toma del días de
la semana en el ciclo de las cuatro semanas, el resto propio del tiempo. La
salmodia de la Hora
intermedia con una antífona.
- Foméntese los ejercicios piadosos que responden mejor al
carácter del tiempo de Cuaresma, como es el Vía Crucis, y sean imbuidos el
espíritu de la liturgia, de suerte que conduzcan a los fieles a la celebración
del misterio pascual de Cristo.
- En la celebración del matrimonio se advertirá a los esposos
que tengan en cuenta la naturaleza peculiar de este tiempo litúrgico (Ritual,
nº 11)