Todos los números de la fe. Cuando Ratzinger se pone en los zapatos
de Galileo
De la estrella de los Magos a la "estructura inteligente"
que rige el universo: la respuesta del Papa a los científicos que
niegan a Dios. Una encuesta entre matemáticos revela que muchos son
creyentes. Y uno hasta es teólogo
por Sandro Magister
ROMA, 9 de enero del 2008 – En la homilía de la fiesta del la Epifanía
Benedicto XVI volvió sobre un tema muy querido por él, el de la relación
entre la fe y la ciencia.
El Papa partiendo de la estrella de los Magos que – ha remarcado –
"eran con toda probabilidad unos astrónomos" como lo fue
Galileo Galilei. Pero invitó a mirar más allá de una pura contemplación
del cielo estrellado. "Las estrellas, los planetas, el universo
entero – dijo – no son gobernados por una fuerza ciega, no obedecen
a las dinámicas de la sola materia". Por encima de todo no hay
"un frío y anónimo motor", sino el Dios definido por Dante
en el último verso de la Divina Comedia como "el amor que mueve el
sol y las otras estrellas", el Dios que ha tomado carne en medio de
los hombres y les ha dado la vida. En la "sinfonía" de la
creación – prosiguió el Papa – hay un "solo" que da
significado a todo: y este "solo" es Jesús.
El 2009 es el cuarto centenario de las primeras observaciones de Galileo
Galilei con el telescopio y será celebrado en todo el mundo como el año
de la astronomía. Será también un año particularmente dedicado a
Charles Darwin y a las teorías cosmológicas inspiradas en él. A esta
doble cita, el Papa Joseph Ratzinger da la impresión de llegar bien
equipado.
Se entiende también por un pasaje clave del discurso programático que
dirigió a la curia romana el pasado 22 de diciembre:
"La fe en el Espíritu creador es un contenido esencial del Credo
cristiano. El dato de que la materia lleva en sí una estructura matemática,
está llena de espíritu, es el fundamento sobre el cual se apoyan las
modernas ciencias de la naturaleza. Sólo porque la materia está
estructurada en modo inteligente es que nuestro espíritu está en la
capacidad de interpretarla y de remodelarla activamente. El hecho de que
esta estructura inteligente proviene del mismo Espíritu creador que nos
ha donado el espíritu también a nosotros, comporta juntamente una
tarea y una responsabilidad. En la fe sobre la creación está el
fundamento último de nuestra responsabilidad por la tierra. Ella no es
simplemente propiedad nuestra que podemos usufructuar según nuestros
intereses y deseos. Es más bien don del Creador que ha diseñado sus
ordenamientos intrínsecos y con ello nos ha dado las señales
orientadoras a las cuales atenernos como administradores de su creación.
El hecho de que la tierra, el cosmos, reflejen el Espíritu creador,
significa también que sus estructuras racionales, que más allá del
orden matemático, en el experimento se hacen casi palpables, llevan en
sí también una orientación ética. El Espíritu que las ha plasmado
es más que matemática: es el Bien en persona que, mediante el lenguaje
de la creación, nos indica el camino de la vida recta".
Impresiona en este pasaje que el Papa insista repetidamente en la
estructura matemática del universo.
La matemática, de hecho, es una ciencia exacta que hoy frecuentemente
se pone en oposición a Dios, como su negación "científica"
definitiva.
Científicos de renombre mundial como el inglés Richard Dawkins y el
italiano Piergiorgio Odifreddi vinculan insistentemente la matemática a
la profesión del ateísmo. Divulgadas en conferencias, artículos y
libros de gran éxito, sus tesis ambicionan volverse lenguaje y
pensamiento común.
En palabras simples, las objeciones de estas matemáticas ateas son las
expresadas por un estudiante de liceo romano de 17 años, de nombre
Giovanni, durante unas preguntas y respuestas con el Papa en una plaza
San Pedro repleta de jóvenes el 16 de abril del 2006:
"Santo Padre, a menudo nos hacen creer que la ciencia y la fe son
enemigas; que la lógica matemática lo ha descubierto todo; que el
mundo es fruto de la casualidad; y que si la matemática no ha
descubierto el teorema-Dios es simplemente porque Dios no existe".
A estas objeciones Benedicto XVI respondió textualmente así:
"El gran Galileo dijo que Dios escribió el libro de la naturaleza
con la forma del lenguaje matemático. Estaba convencido de que Dios nos
ha dado dos libros: el de la Sagrada Escritura y el de la naturaleza. Y
el lenguaje de la naturaleza –esta era su convicción- es la matemática;
por tanto, la matemática es un lenguaje de Dios, del Creador.
"Reflexionemos ahora sobre qué es la matemática: de por sí, es
un sistema abstracto, una invención del espíritu humano que como tal,
en su pureza, no existe. Siempre es realizado de forma aproximada, pero,
como tal, es un sistema intelectual, es una gran invención –una
invención genial- del espíritu humano. Lo sorprendente es que esta
invención de nuestra mente humana es realmente la clave para comprender
la naturaleza, que la naturaleza está realmente estructurada de modo
matemático, y que nuestra matemática, inventada por nuestro espíritu,
es realmente el instrumento para poder trabajar con la naturaleza, para
ponerla a nuestro servicio, para servirnos de ella mediante la técnica.
"Me parece casi increíble que coincidan una invención del
intelecto humano y la estructura del universo: la matemática inventada
por nosotros nos da realmente acceso a la naturaleza del universo y nos
permite utilizarlo. Por tanto, coinciden la estructura intelectual del
sujeto humano y la estructura objetiva de la realidad: la razón
subjetiva y la razón objetivada en la naturaleza son idénticas. Creo
que esta coincidencia entre lo que nosotros hemos pensado y el modo como
se realiza y se comporta la naturaleza, son un enigma y un gran desafío,
porque vemos que, en definitiva, es 'una' la razón que las une a ambas:
nuestra razón no podría descubrir la otra si no hubiera una idéntica
razón en la raíz de ambas.
"En este sentido, me parece que precisamente la matemática –en
la que, como tal, Dios no puede aparecer- nos muestra la estructura
inteligente del universo. Ahora hay también teorías basadas en el
caos, pero son limitadas, porque si hubiera prevalecido el caos, toda la
técnica sería imposible. La técnica es fiable sólo porque nuestra
matemática es fiable. Nuestra ciencia, que en definitiva permite
trabajar con la energía de la naturaleza, supone la estructura fiable,
inteligente, de la materia.
"Así, vemos que hay una racionalidad subjetiva y una racionalidad
objetiva en la materia, que coinciden. Naturalmente, ahora nadie puede
probar –como se prueba con experimentos, en las leyes técnicas- que
ambas tuvieron su origen en una única inteligencia, pero me parece que
esta unidad de inteligencia, detrás de las dos inteligencias, es
realmente manifiesta en nuestro mundo. Y cuanto más podamos servirnos
del mundo con nuestra inteligencia, tanto más manifiesto será el plan
de la Creación.
"Por último, para llegar a la cuestión definitiva, yo diría:
Dios o existe o no existe. Hay sólo dos opciones. O se reconoce la
prioridad de la razón, de la Razón creadora que está en el origen de
todo y es el principio de todo –la prioridad de la razón es también
prioridad de la libertad- o se sostiene la prioridad de lo irracional,
por lo cual todo lo que funciona en nuestra tierra y en nuestra vida sería
sólo ocasional, marginal, un producto irracional; la razón sería un
producto de la irracionalidad. En definitiva, no se puede 'probar' uno u
otro proyecto, pero la gran opción del cristianismo es la opción por
la racionalidad y por la prioridad de la razón. Esta opción me parece
la mejor, pues nos demuestra que detrás de todo hay una gran
Inteligencia, de la que nos podemos fiar.
"Pero a mí me parece que el verdadero problema actual contra la fe
es el mal en el mundo: nos preguntamos cómo es compatible el mal con
esta racionalidad del Creador. Y aquí realmente necesitamos al Dios que
se encarnó y que nos muestra que él no sólo es una razón matemática,
sino que esta razón originaria es también Amor. Si analizamos las
grandes opciones, la opción cristiana es también hoy la más racional
y la más humana. Por eso, podemos elaborar con confianza una filosofía,
una visión del mundo basada en esta prioridad de la razón, en esta
confianza en que la Razón creadora es Amor, y que este amor es
Dios".
* * *
En la argumentación de Benedicto XVI que reproducimos resaltan dos
elementos. El primero es que la razón matemática no puede negar a Dios
ni tampoco probarlo. Pero acerca a Él. Y muestra que Dios es en
definitiva "una optima opción". Vuelve a aflorar aquí la
invitación a vivir "veluti si Deus daretur", como si Dios
existiese, invitación lanzada por Ratzinger también "a los amigos
no creyentes", como ya lo había hecho Pascal antes de él.
El segundo elemento es que la razón matemática no puede decir todo
sobre Dios, porque Dios "es también Amor". En las preguntas y
respuestas del 2006 con los jóvenes, Benedicto XVI se limitó
simplemente a enunciar esta tesis. Pero para ver su desarrollo no queda
más que leer completa la homilía de la Epifanía de este año.
* * *
Queda la pregunta: ¿es tan difundida la negación de Dios entre los
científicos de hoy y en particular entre los matemáticos?
Al leer la encuesta que "Avvenire", el diario de la
conferencia episcopal italiana está publicando por partes desde hace un
mes, la respuesta es no.
"Avvenire" está entrevistando a algunos eminentes matemáticos
precisamente sobre "Números y fe", es decir sobre la
compatibilidad entre la razón matemática y la fe en Dios. La imagen
que salle de ello es la de un ambiente científico mucho más abierto a
la fe de cuanto dice la "vulgata" de los medios de comunicación.
Los entrevistados hasta ahora han sido los siguientes:
– el 11 de diciembre del 2008 Antonio Ambrosetti, por muchos años
profesor ordinario de análisis matemático en la Normal de Pisa y ahora
en la Escuela internacional superior de estudios avanzados de Trieste;
– el 16 de diciembre Lucia Alessandrini, profesor ordinario de geometría
en la Universidad de Parma;
– el 19 de diciembre Giandomenico Boffi, profesor ordinario de algebra
en la Universidad de Chieti y Pescara;
– el 24 de diciembre Marco Andreatta, profesor ordinario de geometría
y decano de la facultad de ciencias de la Universidad de Trento;
– el 6 de enero del 2009 Giovanni Pistone, profesor ordinario de
probabilidades en el Politécnico de Turín.
Este último es miembro de la Iglesia evangélica valdesa y diplomado en
teología, mientras los anteriores son de fe católica. La encuesta de
"Avvenire" se limita a Italia, pero en las respuestas de los
entrevistados son frecuentas las referencias a los otros países.
Fervientes hombres de fe son también algunos de los maestros citados
por ellos, en particular Ennio De Giorgi, uno de los más insignes matemáticos
del Novecientos.
La encuesta continúa. Y es fácil apostar que entre los próximos
entrevistados esté el judío Giorgio Israel, profesor ordinario de
matemáticas complementarias en la Universidad de Roma "La
Sapienza", gran admirador de Benedicto XVI.
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El diario de la conferencia episcopal italiana con la encuesta sobre
"Números y fe", a cargo de Luigi Dell'Aglio:
> Avvenire
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La homilía de Benedicto XVI de la Epifanía de este año:
>
"Cari fratelli e sorelle, l’Epifania..."
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Traducción en español de Juan Diego Muro, Lima, Perú.
9.1.2009
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