Tribus urbanas

Xavier Gutiérrez Aguirre | periodista

   

“Soy anarquista, soy neonazi, soy un skinhead y soy ecologista. Soy peronista, soy terrorista, capitalista y también soy pacifista / Soy activista sindicalista, soy agresivo y muy alternativo. Soy deportista, politeísta y también soy buen cristiano / Y en las tocadas la neta es el islam pero en mi casa sí le meto al tropical... Me gusta tirar piedras, me gusta recogerlas, me gusta ir a pintar bardas y después ir a lavarlas”, dice una canción de Café Tacuba.

 

Estos versos engloban uno de los problemas sociales ante el cual se enfrentan millones de jóvenes. No se trata de la música ni mucho menos de Café Tacuba. Estamos hablando de las subculturas juveniles. Mejor conocidas como tribus urbanas.

 

Estas tribus surgen de la necesidad que tiene el hombre de relacionarse. Sobre todo durante la transición de la adolescencia, ya que en esta etapa los adolescentes comparten ideales y tendencia a la autonomía familiar.

 

La influencia del grupo de iguales es decisiva en la adolescencia, porque el hombre se siente parte de un grupo y se identifica con sus actividades, gustos, formas de vestir, música, cultura o ideología. Estas influencias se complementan o entran en conflicto con las ejercidas por los padres o educadores en temas relacionados con valores, estudios, futuro o expectativas de la vida.

 

Los jóvenes se identifican con un estilo de vida original. Llevan a la praxis sus ideas no sólo en su tiempo libre, sino en todo momento y lugar. La tribu urbana absorbe al joven. Él se siente único, cree que ha traspasado todas las barreras de la moda y de la disciplina. La realidad es que se ha encasillado en un patrón de comportamiento diferente, pero patrón al fin y al cabo. 

 

Estas expresiones no son todas iguales, ni homogéneas. Las subculturas juveniles y las tribus que de ellas surgen, asumen diversos estilos, los cuales están compuestos por una serie de elementos culturales, entre los cuales pueden destacarse:

 

El lenguaje, como forma de expresión oral distinta a la de los adultos. Los jóvenes realizan juegos lingüísticos e inversiones lingüísticas que marcan la diferencia con los otros.

 

La música distingue a los jóvenes, especialmente el rock, que se transformó en la primera música generacional, internalizándose en el imaginario cultural juvenil, y marcando las identidades grupales, producto de su consumo o de su creación.

 

La estética que identifica a los estilos juveniles, marcados, por ejemplo, por el pelo, la ropa, los accesorios, entre otros.

 

Las tribus urbanas son el vivo reflejo de una juventud que busca opciones de vida, de identidad, de auto comprensión, de esperanza, de sentido. En el fondo, el hombre busca un poco de Amor, pero no sabe dónde encontrarlo.