Un pequeño gigante:

Moisés Lira Serafín M.Sp.S.

 

Aparentemente el título de nuestra reflexión puede sonar ilógico, sin embargo, al ubicarlo en la persona del Siervo de Dios P. Moisés Lira Serafín podrán comprender porque lo elegí. Moisés Lira fue un hombre sencillo en todo el sentido de la palabra ya que nunca buscó ser prepotente o menospreciar a los demás debido a que comprendió que quien desea seguir a Cristo debe vencerse así mismo para vivir en la sencillez de su amor.

 

Moisés era pequeño ya que pasaba fácilmente desapercibido, sin embargo, fue todo un gigante porque con su humildad cautivó a muchas personas que decidieron crecer en su relación de amistad con el Señor. Fue el pequeño Moisés quien dio origen a las Misioneras de la Caridad de María Inmaculada quienes, siendo pequeñas, continúan ayudando a los demás, a través, de sus múltiples apostolados.

 

El P. Moisés fue un gigante porque no se dejó vencer por el desaliento, antes bien, buscó apoyarse en la oración para unirse más a Dios y, desde Él, dar inicio a su gran obra de caridad que hoy se encuentra presente en diversos países. Moisés Lira descubrió sus talentos y decidió ponerlos al servicio de los demás logrando extender el reinado del Espíritu Santo desde la vía de la humildad.

 

Los humildes son pequeños pero, al mismo tiempo, son gigantes porque Dios se fija en ellos y les concede el don de la fecundidad que les permite impactar positivamente en la historia de la Iglesia y del mundo. Mientras unos buscan ser reconocidos por sus hipocresías, los humildes solo buscan amar y trabajar por un mundo mejor donde la luz de la esperanza siga brillando y contagiando a los que ya se han cansado de caminar.

 

El pequeño Moisés, aquel sacerdote que buscó ser siempre de Jesús y dejarse transformar por Él, fue un gigante del amor, la pureza y el sacrificio porque aceptó con humildad la misión que el Señor le había confiado.

 

Ciertamente fue María Inmaculada la fuente de inspiración de Moisés porque en ella encontraba a la Madre humilde del Dios que lo había cautivado. La Virgen María , siendo la Madre de Dios, es un ejemplo a seguir porque vivió con humildad y nunca se dejó vencer por la adversidad ya que supo ponerse en las manos del Padre.

 

Carlos Díaz Rodríguez, laico de la Familia de la Cruz

c_diazs@hotmail.com

 

Más información: www.misionerasdelacaridad.congregacion.org