Victorias
mexicanas ponen de relieve la tendencia mundial a favor de la vida
Piero
A. Tozzi | C-FAM En
México, los partidarios del aborto que el año pasado aclamaron una
decisión limitada de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que
confirmaba la ley
de Ciudad de México no
previeron semejante reacción popular a favor de la vida. La Suprema
Corte entonces defirió a la legislatura y se rehusó a sostener que el
aborto es un derecho constitucional. La
experiencia de México tampoco es única: concuerda con una serie de
conquistas a favor de la vida durante el transcurso del año pasado en
todo el mundo, que ha animado a los defensores de los niños por nacer.
Estos triunfos debilitan el argumento de que se está gestando una norma
mundial «consuetudinaria» en materia de aborto. Ante
todo, meses atrás tuvo lugar la exitosa reforma de la
Constitución
de la República Dominicana,
la
cual establece que «el derecho a la vida es inviolable desde la
concepción hasta la muerte». La nación también hizo más estricta la
protección de la vida intrauterina en el derecho penal. Del
mismo modo, el Parlamento de Timor Oriental rechazó la liberalización
de la ley del aborto en junio, aprobando, en su lugar, una
estricta
ley que
reconoce que la vida «desde el momento de la concepción» tiene
derecho a ser protegida. La
legislatura hondureña aprobó una ley que prohíbe el uso de la «anticoncepción
de emergencia», la pastilla «del día después» (que tiene un alto
contenido de hormonas), ya que puede funcionar como abortivo al evitar
la implantación. La
Corte Constitucional de Perú también determinó que la píldora del día
después no debía ser distribuida en los centro de salud públicos,
dado su posible efecto abortivo. Tanto la Constitución de Perú como la
de Honduras protegen la vida de quienes están por nacer. La
inquietud acerca de un colapso demográfico llevó a Corea del Sur a
dejar de pasar por alto las violaciones contra sus leyes de aborto. Además,
durante la reunión de la Comisión de Población y Desarrollo de las
Naciones Unidas, Japón y Rusia efectuaron enérgicas declaraciones a
favor de la vida, las cuales reflejaron inquietudes similares. Los
proponentes del aborto sostienen desde hace mucho tiempo que la
liberalización del aborto constituye una tendencia mundial imparable.
Un artículo de Reed Boland y Laura Katzive publicado el año pasado, en
el cual se afirma esa teoría, hoy parece necesitar una revisión. Los
críticos sostienen que los argumentos de los autores, en primer lugar,
son exagerados: si bien el artículo reconoce que Nicaragua y El
Salvador aprobaron leyes en contra del aborto, no obstante minimiza las
evidentes tendencias contrarias a la liberalización en países como
Polonia y los Estados Unidos, donde la Corte Suprema ratificó la
prohibición del aborto por nacimiento parcial. Para
no exagerar los hechos, a pesar de sentirse animados ante los progresos
a nivel estatal, algunos mexicanos pro-vida advierten que el apoyo del
Congreso puede no ser suficiente para lograr una reforma federal.
Asimismo, señalan que la Corte Suprema aún debe pronunciarse sobre una
impugnación en contra de la enmienda del estado de Baja
California. Otros
comentaristas latinoamericanos advierten que los votantes uruguayos
recientemente reemplazaron al presidente socialista pro-vida Tabaré Vázquez,
quien desafió a su partido al vetar un proyecto de ley que liberalizaba
el aborto, por otro socialista que carece del compromiso fundado con la
vida en todas sus fases que caracterizó a Vázquez. A
fin de cuentas, sin embargo, la tendencia en pos de la protección de la
vida fue marcada en el transcurso de este último año.
|