Servicio Católico


Vaya al Contenido

Menu Principal:


Getsemaní

Espíritu

GETSEMANÍ.
Mons. Javier Echevarría
Mons. Javier Echevarría publica un nuevo libro: ‘Getsemaní’ (Ed. Planeta). El
Prelado del Opus Dei fija su atención en las horas que Cristo pasó en el huerto de
los olivos, en agonía y oración. Contemplando la súplica de ‘El gran Rezador’,
como llama a Jesús, nos enseña a tratar a Dios Padre.

“Getsemaní. Horas de amargura humana para Jesús; horas de paz inefable en el
hondón de su espíritu, porque cumple la Voluntad santa de su Padre. Unas horas
éstas, las de la oración de Jesús en el Huerto, que llegan muy al fondo del alma
del cristiano”. Así comienza Mons. Javier Echevarría la contemplación sosegada
del diálogo de Jesucristo con su Padre en las horas previas a la Pasión.

‘Getsemaní’ va desgranando la oración de Jesucristo a lo largo de más de 250
páginas. El autor deja por escrito su oración, en la que alterna la reflexión
personal con la invocación directa al Salvador.
Prólogo
CAPÍTULO I
 Entonces llega Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní, y les dice a
los discípulos: Sentaos aquí mientras me voy allí a orar (Mt 26, 36).
CAPÍTULO II 
Y se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a
entristecerse y a sentir angustia (Mt 26, 37).
CAPÍTULO III
Entonces les dice: Mi alma está triste hasta la muerte. Quedaos aquí y
velad conmigo (Mt 26, 38).
CAPÍTULO IV
Y adelantándose un poco, se postró rostro en tierra mientras oraba
diciendo: Padre mío, si es posible, aleja de mí este cáliz; pero que no
sea tal corno yo quiero, sino como quieres Tú (Mt 26, 39).
CAPÍTULO V 
Vuelve junto a sus discípulos y los encuentra dormidos; entonces dice a
Pedro: ¿Ni siquiera habéis sido capaces de velar una hora conmigo?
Velad y orad para no caer en tentación; el espíritu está pronto, pero la
carne es débil (Mt 26, 40-41).
CAPÍTULO VI
De nuevo se apartó, por segunda vez, y oró diciendo: Padre mío, si no
es posible que esto pase sin que yo lo beba, hágase tu voluntad. Al
volver los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados de sueño
(Mt 26, 42-43).
CAPÍTULO VII
Y, dejándolos, se apartó una vez más, y oró por tercera vez repitiendo
las mismas palabras (Mt 26, 44).
CAPÍTULO VIII 
Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y, de rodillas, oraba
diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi
voluntad, sino la tuya. Se le apareció un ángel del cielo que le
confortaba. Y entrando en agonía oraba con más intensidad. Y le
sobrevino un sudor como de gotas de sangre que caían hasta el suelo
(Lc 22, 41-44).
CAPÍTULO IX 
Finalmente, va junto a sus discípulos y les dice: ya podéis dormir y
descansar... Mirad, ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre va a ser
entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos; ya llega el
que me va a entregar (Mt 26, 45-46).

| La Actualidad | Mapa de Sitio


Sub-Menu:


Administrador y webmaster:Arturo Martínez | info@serviciocatolico.com

Regreso al contenido | Regreso al menu principal