LOS JÓVENES, LA FE, Y EL DISCERNIMIENTO VOCACIONAL - Hoja de Ruta

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LOS JÓVENES, LA FE, Y EL DISCERNIMIENTO VOCACIONAL
Raúl Berzosa, Obispo de Ciudad



I. Algunas premisas de las que partimos:

Ø Cada vez que reflexionamos sobre los jóvenes, se da una especie de juego maniqueo: resaltamos sus valores y, enseguida, sus debilidades. Es un doble lenguaje: separación entre lo que decimos comprender y lo que de hecho “comprendemos”.

Ø El tema de los jóvenes no “es un tema”; es el tema del s.XXI, una asignatura pendiente para la Iglesia.

Ø La Iglesia nunca se ha separado de los jóvenes; si lo hace, estaría aceptando su final.

Ø El Sínodo nos invita a escuchar incluso “sus críticas” sin por ello sentirnos heridos.

Ø El trabajo pastoral con los jóvenes exige honestidad y capacitación y prescindir de actitudes y estructuras que no sean válidas.

Ø También en el desierto del mundo juvenil puede nacer la vida y el Dios vivo y verdadero. I

I. ¿De qué jóvenes hablamos?...

II.1. A modo de primera aproximación al planeta joven de hoy:


Para comenzar, conviene identificar tres valores o actitudes fundamentales: Be free (ser libre); Puenting (coleccionismo de experiencias); Connecting people (estar conectado).Se ha llegado a afirmar que, aunque son la “generación Y”, seguimos estando, todavía, en la “generación ni”: los ni-nis; mayoritariamente, ni estudian ni trabajan. Aun estando mejor preparados que sus padres, van a vivir mucho peor que ellos. Son jóvenes, en cualquier caso, que viven en la “Europa de Maastrich”, donde prima la cultura de la satisfacción (de calidad de vida), el individualismo y la libertad, cierta xenofobia y racismo, y una religiosidad sin Iglesias.

Se habla de una “Europa de mercaderes que no es la Europa del Espíritu”. Los jóvenes de hoy son, ante todo, “urbanitas”: les gusta la estética urbana (“están en su ambiente”); les gusta la movilidad, la celeridad y el cambio; se han acostumbrado a lo plural y a lo novedoso; se sienten a gusto en el anonimato de la gran ciudad y, a la vez, en un gregarismo que no compromete. Son jóvenes “nativos internautas y cibernéticos”. Las nuevas tecnologías favorecen un mundo inmanente, donde el misterio y lo transcendente, en su sentido profundo, no tiene cabida. Dios, a lo sumo, queda en la “despensa” del disco duro. Prisionero de una tecnología chata y miope. Difícilmente el joven de nuestros días descubre que en la vida hay problemas (para los que existen peritos) y misterios (a los que sólo las creencias pueden responder).

En resumen, entre los jóvenes, hoy, triunfa la antropología “individualista” y “tecno-líquida-gaseosa” (Z. Bauman). Hablamos del homo-digitalus 2.0, cuyo extremo es la aparición de los “hikikomori”, es decir, jóvenes que se cierran en una habitación con su ordenador y deciden no salir más. Viven en una “sociedad insaciable”, siempre activa, siempre digitalizada, twetizada y conectada en red, en donde no se distingue entre el día y la noche, entre el día ordinario y el festivo, entre la casa y el trabajo; siempre “dependientes” de la “conectividad”. “Donde lo sólido tenía dimensiones espaciales bien definidas, ahora lo líquido no conserva formas duraderas sino siempre dispuestos a cambiarlas”.

El joven líquido, en resumen, presenta estas características: narcisismo, velocidad, ambigüedad, buscador de emociones, necesitado de infinitas relaciones light (tecno-mediáticas y virtuales). El hombre líquido, en lo religioso y cultural, manifiesta “un saber sin fundamentos”, inmerso en una babilonia plural de lenguajes y de formas, como si viviera en un laberinto sin centro ni periferias. La orientación le viene, o bien por aquello que utiliza la mayoría o por los deseos y necesidades del propio yo. La consecuencia es la tendencia a satisfacer las necesidades personales como el principal criterio de legitimación de elecciones en la vida, dejando a un lado las cuestiones propiamente morales.

II.2. Jóvenes Millenians: una “generación Y” y “Selfie” …

Juan M. González-Anleo, ha publicado el libro ‘Generación selfie’ como retrato de la colectividad juvenil que se ha desarrollado en estos últimos años de crisis económica, política, y social, y que se caracteriza por replegarse sobre sí misma, frente a una sociedad que no comprende y que percibe como una amenaza. El neologismo ‘Selfie' es el triunfo definitivo de lo visual en un mundo líquido en el que predomina la inmediatez calculada, el permanente ensayo ‘esto soy aquí y ahora', compaginándolo con la pública exhibición para el consumo: ‘Serás visto, serás consumido... o no serás nada'".

El joven actual, a través del selfie, traza en torno a sí un círculo impenetrable que le separa del mundo que le rodea y en el que solamente pueden entrar, a lo sumo, las personas más cercanas. Estos jóvenes, mayoritariamente excluidos de lo social, favorecen “sus espacios” o "guaridas” de amparo y refugio; ahí están la familia y los amigos, pero también la noche, la marcha o el consumo. Ha aparecido también el libro de José María Bautista, “Generación Y.

¿Cómo son los hijos y alumnos del siglo XX?”. Se refiere a los jóvenes nacidos entre 1985 y 2005, con una advertencia señalada por K. Robinson: “No se puede educar con contenidos del siglo XIX, y profesores del s. XX, a los alumnos del s. XXI”. El libro se divide en cuatro partes, que describen las características de la “generación Y”: es una generación “transacional, app, de auto-aprendizaje, y social”. Se nos invita a familiarizarnos con el nuevo lenguaje de ellos (wiki, dj, gamificada, free, geek, flipper, networking, p2p, etc…) y a ofertarlos propuestas que tengan en cuenta que “el aprendizaje comienza con la acción, pero solo se logra con la reflexión”; y, siempre, utilizando sus mediaciones y “entornos”: entornos de aprendizaje energéticos que transmitan juego, emoción y diseño. Y, a la vez, dimensiones místicas. Entornos que combinen arte y relajación. Y entornos de pausa y silencio y de aplazamiento de gratificaciones. E

n cualquier caso, a la generación joven de hoy, se la denomina “millenials”. Son jóvenes a quienes no les gustan los bancos ni las hipotecas de casas, y pocos se casan o lo hacen tarde. Esta generación está habituada a comprar por el móvil o la Tablet. Son 80 millones en EEUU y algo más de ocho millones en España. En 2025 será la fuerza laboral del mundo. AlargaN la adolescencia hasta los 40 años, viajaN a través de los smartphones, y afrontaN un paro sin precedentes. Hablan, escuchan y se comunican en las redes sociales. Son los primeros nativos “verdaderamente” digitales. El 81% tiene perfil en Facebook y un 83 % duerme con el móvil al lado. Un doble grito de guerra los define: por un lado, “lo quiero, y lo quiero ahora”. Por otro lado, “me gusta/no me gusta”. Todo al alcance de un click, tal y como se puede conseguir en Amazon o eBay. Gastan más de 25 horas semanales en navegar on line.

III.- Algunas propuestas pastorales juveniles y vocacionales con futuro:

III.1. ¿Por qué es difícil descubrir la vocación entre los jóvenes?... Hace años, ya el Cardenal Danneels, señaló un Decálogo donde se denunciaba “la miopía religiosa” de los jóvenes de hoy para poder descubrir su vocación:

1.- Prima lo científico, lo empírico, lo cuantificable; lo religioso, es relegado del centro de intereses vitales juveniles.

2.- Prima lo virtual; lo religioso, se sitúa en la despensa del disco duro del ordenador.

3.-El cielo, lo sitúan en el más acá o en uno mismo; no existe la dimensión trascendente (vida eterna).

4.- Todo tiene su precio; es difícil entender la gratuidad o vivir de la Providencia.

5.- Muy pocos se atreven a comprometerse “para siempre” o a “largo plazo” en una opción vital…


6.- No se entiende una vida gastada y consagrada como “célibe” (sin desarrollar la vid afectivo-sexual-genital) a favor de Jesucristo, del Reino y de los demás.

7.- No se entienden comunidades, y hermanos de comunidad que no sean las elegidas por uno mismo y por mis intereses personales.

8.- Percepción muy débil de los sacramentos y poco aprecio de la Palabra de Dios, para realizarme en la vida.

9.- Ser sacerdote o religioso más que una “promoción social” es “una marginación” o “descrédito”.

10.- Hay una “anestesia”, e “ignorancia”, para lo que es relato cristiano: la conciencia de pecado, la divinización, la salvación...

III.2. Algunas propuestas pastorales y vocacionales con futuro:

• En Amoris Laetitia, el Papa Francisco nos habla de acompañar, discernir, integrar y sanar, para enseñar y hacer posible el arte de Vivir. La pastoral juvenil, sobre todo, debe ofrece tres claves: anunciar, proponer y discernir.


• Anunciar
con la vida, primero, y si hace falta con las palabras: desean ver encarnada en testigos y comunidades la propuestas cristiana. Lo primero, es la vida….

Proponer a tiempo y a destiempo: propuestas personal o grupal; propuesta abierta o concreta; propuesta verbal u oral. Siempre hecha con claridad, valentía y respeto. • Discernir para orientar adecuadamente la vida. Equivale a reconocer qué sucede en mí, a interpretar a dónde me llama el Espíritu, a elegir en libertad lo que Dios desea de mi vida, y a formar inicialmente y permanentemente.

El anuncio, la propuesta y el discernimiento se ofrecen con la convicción y la osadía de quien lleva un tesoro en vasijas de barro o con la humildad del caminante que aún está en búsqueda.

• Tres mediaciones: revitalizar nuestra oración (“obtenemos a los hombres de Dios para Dios”), afirmará Benedicto XVI, afinar nuestra vida (se cree más a los testigos que a los maestros y uno es maestro en la medida en la que es testigo), cualificar nuestra pastoral (hay que prepararse e invertir en medios y en agentes).

• En la pastoral juvenil no bastan sólo los guiones pidiendo adhesión, ni los discursos y reflexiones sesudas, ni los falsos artificios de vida comunitaria, ni las acciones puntuales…

• Casi para finalizar, una “brújula” para seguir caminando… Es como un “test” de autenticidad para un joven que busca ser cristiano de verdad y que desea responder a su verdadera vocación:

• N: Experiencia de “tú a Tú” con Jesucristo. Hablar con Él;

• S: Conversión de vida, en pequeñas y grandes cosas;

• E: Necesidad de una comunidad cristiana de referencia;

• O: Ser evangelizadores y compromiso real con los más pobres.



 
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